De una joven de 26 años

De una joven de 26 años

¿Ustedes quieren que les cuente mi experiencia con TDAH? ¡Si les contara! Difícil resumir el amplio anecdotario.

Mi mamá me cuenta que desde la barriga yo era un trompo, no dejaba de moverme y nací hiperactiva. Ella me dice ahora “pensábamos que tú eras movida como todos los niños, solo que con más revoluciones y mas bien nos preocupaba tu hermana que era muy tranquila”. “Eras un trompo y nosotros te  dejábamos suelta en plaza para que corrieras y te cansaras un poco”.

El diagnóstico se dio por cosas del destino, estando en el nido le dijeron a mi mamá que debían llevarme al doctor pues creían que yo era sorda —la pobre profe se mataba llamándome por mi nombre y yo ni me inmutaba, estaba en mi mundo. Luego de descartar sordera mis papás, preocupados, siguieron indagando e indagando con doctores hasta que finalmente les dieron el diagnóstico: TDAH e iniciaron la medicación con Ritalin. La medicación fue interrumpida porque escucharon que tomar la pastilla podía generar dependencia y me veían muy tranquila y no era la misma…

Definitivamente la etapa del cole fue la más difícil, allí batí el record a la expulsión más rápida. Mientras mis papás recibían la noticia de que había sido aceptada en un colegio, yo tratando de alcanzar algo metí mi cabeza entre los barrotes de una reja y estallé en llantos al verme atrapada…, como no podían sacarme de allí, mi papá sacó la gata del carro y arqueó los barrotes y listo… y ya estaba fuera del colegio.

Luego ingresé a otro colegio y no funcionó, los salones de 40 alumnos, las tareas kilométricas, la disciplina estricta, entre otros, hicieron que mis padres se convencieran de que necesitaba un cole en el que me dedicaran más atención. Este último colegio felizmente fue el adecuado para mí, nunca olvidaré lo increíblemente desmotivada que salí del colegio anterior por los pocos logros y las innumerables llamadas de atención y lo increíble que fue para mí recibir al poco tiempo de haber ingresado a este nuevo cole un DIPLOMA DE FELICITACIONES!!! era inédito! estaba feliz!, claro, la diploma era a “la mejor trepadora de arboles” pero eso para mí y mis papás era lo máximo; habían logrado motivarme con algo que me gustaba, ir a clases tomó otro sentido a partir de ese momento.

Igualmente me resultaba muy difícil estudiar, recuerdo que mi mamá al principio pretendió enseñarme y era difícil. El caso de todos los días era estar las dos sentadas con la lección y a los dos minutos yo me paraba, saltaba, le hacía una pregunta, y  finalmente pasaban las horas y yo no avanzaba; ella se desesperaba —comprensiblemente— y me reñía, luego se molestaba, finalmente me daba un grito y yo rompía en llanto y acto seguido ella también… y un caos total.

A partir de ese momento ella sabiamente dijo “zapatero a su zapato, yo soy la mamá y no el profesor”, así que  empezó a llevarme a terapias de lenguaje, coordinación y miles de tutores como mi tía con el Inglés, mi otra tía con las planas, profes de mate y de todo, etc. Todo esto resultó muy agotador y claro desmotivador, pues paraba entre terapias y tutorías y era notorio para mí que para lograr algo yo tenía que hacer más esfuerzo que la mayoría de mis compañeros y quedaba abierta la duda sobre mis capacidades, generando mucha inseguridad, ansiedad, baja autoestima, etc.

Terminar el cole fue todo un logro, mío y de mis padres, de mi hermana, tías, profes, etc. Ya para entonces no era tan hiperactiva y pensamos que yo ya no tenía TDAH, pero la universidad significó otro reto que asumí con muchos temores y esfuerzo, me organicé para que mis amigas me pasaran los resúmenes de las asignaturas que no me gustaban y me explicaran. En aquello que sí me gustaba me volví experta para poder aportar al grupo a cambio de los resúmenes. Mi graduación en la universidad fue todo un logro, yo estallaba en llantos entre la alegría de lograr lo que pensaba no podía lograr y de al fin terminar, recuerdo haber jurado no estudiar más en mi vida, por el esfuerzo y estrés que me había significado.

El mundo laboral me chocó bastante pues me tope con tareas que demandaban atención y frecuentemente metía la pata, adicionalmente me tocaron un par de jefes con poca tolerancia y esto afectó muchísimo mi autoestima e inseguridades ante el futuro. Con mi pareja tampoco me iba bien, me tornaba un poco impulsiva, era insegura y la relación se deterioró y terminó.

Todo esto se fue acumulando con la carga de los años anteriores y terminó en una depresión bastante fuerte que puso de cabeza mi casa y me hizo tocar fondo. Realmente la depre empezó desde que salí del cole a enfrentar el mundo, pero no me di cuenta o no quería darme cuenta y la sobrellevaba sola.

Realmente la depresión llegó a su punto máximo y me hizo perder un poco los papeles y doy gracias de haber tenido una familia excepcional que invirtió en un tratamiento para levantarme y me dio innumerables muestras de cariño y valores. Esta gran depresión hizo que dejara el trabajo y a mi nueva pareja, entre otros.

La terapia para la depresión y ansiedad funcionó pero no del todo, pues seguía siendo impulsiva, algo negativa para enfrentar las cosas, estresada (aún sin razón alguna) y sentía que los ansiolíticos me quitaban la ansiedad pero no la causa de la misma: la distracción, falta de buen sueño, irritabilidad, etc, etc.

Gracias a unas amigas detecté que no había superado el TDAH como así lo creía e indagué en el tema, fui a consulta con un reconocido neurólogo y después de leer un interesante libro sobre TDAH inicié tratamiento con Ritalin. El libro de por sí me abrió los ojos y me removió el hecho de pensar que todo esto quizá me lo pude haber ahorrado tomando una pastilla!!!

Ahora estoy mucho más tranquila, motivada porque siento que me va mejor en el trabajo y feliz de conocer todo esto y asumirlo y trabajar en ello para recuperar el tiempo; estoy ya inscrita en un diplomado y asumiendo la vida sin negatividad y más fuerte que nunca.

Ahora mi mamá me siguió los pasos y también está tomando su Ritalin y estamos muy contentas con ello.

Yo nunca dejaré de agradecer a mis padres por darme la máxima dedicación y la mejor educación, principios y valores y terapias que hicieron que finalmente me desarrollara y lograra ser hoy quien soy.

Yo estoy segura, que de no ser por los principios y valores y apoyo que me dieron yo no hubiera terminado el colegio, y probablemente estaría en drogadicción o alcoholismo, sobre todo por los difíciles retos que tuve desde pequeña y el nivel de ansiedad que generaba.

¡Espero esto les pueda servir a muchos!

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