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Curso de especialización en coaching de TDAH en Barranco

INFORMACIÓN GENERAL

El Curso de especialización en coaching de TDAH prepara coaches expertos en el TDAH. Esto implica la capacitación del alumno en adquirir un profundo conocimiento sobre el TDAH que le permita desarrollar las habilidades necesarias para acompañar a quienes tengan este trastorno a explorar sus características, a visibilizar cuáles de ellas son las que les impiden optimizar su desarrollo personal, hasta lograr que encuentren sus propias estrategias a fin de optimizar su potencial.

El coach especializado en TDAH tiene las facultades para realizar coaching no solo a personas con TDAH, sino a toda persona interesada en vivir este proceso.

Objetivos:
Conocimiento del coaching como práctica terapéutica.
Conocimiento científico del TDAH.
Conocimiento y buen manejo de la técnica del coaching de TDAH.
Incorporación y práctica del Código Ético del Coaching de TDAH, del APDA.
Manejo práctico de las herramientas del coaching de TDAH.

Datos:
Modalidad presencial.
Días: miércoles.
Horario: 6 pm a 8 pm.
Día de inicio: miércoles 9 de marzo 2016.
Duración: 38 semanas
Se entregan los libros publicados por el APDA y libros online en el transcurso de la especialización.

Lugar:
Calle Diez Canseco 119, Barranco (altura de la c. 4 de la Av. Pedro de Osma).

 Mayores informes:
Escribir a beatriz@deficitdeatencionperu.com maya@deficitdeatencionperu.com

 

Recomendaciones para maestros

Profesor:

  • Infórmese sobre el TDAH y sus implicancias
  • Facilite una buena comunicación con los padres de familia
  • Conozca las particularidades de cada uno de sus alumnos
  • Siente al alumno con TDAH cerca de usted para que le sea más fácil monitorearlo constantemente
  • Reconozca su buen comportamiento y desempeño, felicitándolo y alentándolo
  • Si sus rasgos de hiperactividad son fuertes, permítale que se ponga de pie de vez en cuando
  • Si se distrae con facilidad, tenga hacia él un gesto amistoso para ayudarlo a focalizarse nuevamente
  • Háblele de manera firme, pero afectuosa
  • Explique a sus alumnos que cada uno tiene sus propias habilidades, que deben ser detectadas y alentadas, y que es natural que existan diferencias entre ellos
  • Nunca permita que el niño con TDAH sea objeto de burla por parte de sus compañeros
  • Asegúrese de que haya entendido la orden que se le imparte
  • Ayúdelo a organizarse con el uso de la agenda
  • Pídale a un alumno aplicado que lo apoye
  • Permítale que tome su medicación en clase; si es necesario, recuérdele que lo haga
  • Si tiene varios alumnos con TDAH, que no se sienten juntos
  • Con respecto a los exámenes: dele el tiempo adicional que sea necesario para que pueda completar su desarrollo. Permítale dar el examen en un ambiente pequeño y sin distracciones, si así lo requiere.

Para una información más detallada, ver el folleto Estrategias para el aula.

 

El coaching para el TDAH

Beatriz Duda y Maya Echegaray, coaches de TDAH 
Resumen de la conferencia realizada en el  2º CURSO INTERNACIONAL DE TDAH: 
10 AÑOS POR UNA VIDA POR ATENCIÓN ( 2 de junio 2012)

El coaching se ha hecho muy conocido últimamente, sobre todo en el ámbito ejecutivo; les contaremos cómo el APDA entró en amores con el coaching, les mostraremos nuestra trayectoria y algunos resultados en la calidad de vida de las personas con TDAH.

Cada año participamos en congresos y ponencias en los Estados Unidos. Hace unos 7 años, buscando un apoyo para las personas con TDAH, conocimos el coaching dirigido a esta población y en general al ámbito educativo. Fue un clic instantáneo y la pregunta que apareció fue: ¿Cómo implementarlo desde nuestra propia realidad, en nuestro país, de manera que muchos se beneficien? Con esta motivación en mente diseñamos un plan de trabajo para su aprendizaje y difusión. Esto implicó primero un proceso de capacitación interna, de mucho esfuerzo e inversión, que se ve replicado hoy en día en nuestra sociedad. Los resultados visibles son las estadísticas globales que siguen a continuación; los resultados intangibles permanecen en las personas que participando en este proceso: siguen mejorando su calidad de vida.

Al 12 de marzo del 2012, se respondió por correo electrónico a 11,918 usuarios de la web; 56 colegios solicitaron capacitación sobre el TDAH para sus maestros (2,671 maestros); 1,983 personas asistieron a los cursos organizadas por el APDA (6 cursos desde el 2003); 680 alumnos universitarios de las facultades de psicología y educación (de distintas universidades; ver en Actividades, web) asistieron a conferencias dictadas por el APDA; 432 padres, psicólogos y maestros participaron de los cursos taller de coaching para el TDAH; 265 coachees trabajaron con el equipo de coaches del APDA; se realizaron 683 sesiones informativas individuales y familiares; asesoramos 27 de tesis a estudiantes de educación y psicología; se publicaron 27 boletines electrónicos gratuitos y 7 libros; tuvimos 24 invitaciones a programas de radio y TV peruanas, y 28 reportajes en periódicos y revistas; 630 padres de familia, profesores y psicólogos fueron capacitados en Lima y en provincias; 247 padres de familia, profesores y psicólogos fueron capacitados en conferencias a las que nos han invitado en el extranjero; hemos tenido 45 alumnos en el curso de especialización en coaching para el TDAH, que dura un año.

En gran medida, la fórmula utilizada para lograr lo anteriormente descrito ha sido y sigue siendo: MOTIVACIÓN + ACCIÓN = CAMBIO. Confirmamos día a día su eficacia tanto en nuestro trabajo de oficina como en nuestro rol de coaches. Sin motivación no avanza la rueda; por ello el primer escalón a subir con el coachee es el de la reflexión para llegar al auto conocimiento sobre su propio potencial y plasticidad cerebral, su realidad deseada, identificación de dificultades, etcétera.

Con la motivación en mano, recién podemos hablar de acciones concretas relacionadas con el manejo de funciones ejecutivas (organización, esfuerzo sostenido, manejo del tiempo, de las emociones, etc.). Se trata aquí de ayudar a la persona a realizar una limpieza de interferencias de modo que logre alcanzar la meta propuesta. Ya trabajada la conciencia, se desarrolla el compromiso.

Parte del trabajo hacia el cambio es el trabajo de la flexibilidad, de permitirse cambiar de lentes para ver la realidad de otra forma. El proceso de coaching es un aprendizaje, sobre uno mismo y sobre estrategias para caminar hacia el cambio deseado.

Otro elemento principal, que no forma parte de la fórmula explícitamente pero ha estado presente en nuestro crecimiento como asociación y como personas ha sido el amor. Amor a nuestros hijos y a nuestras familias, que nos ha impulsado a difundir el coaching (de TDAH y educativo) y nos ha permitido conocer a muchas personas extraordinarias.

Estamos seguras de que la fuerza que mueve a toda acción es el valor que encontramos detrás de la motivación; y ello permite que en algunos casos no solo se de un cambio, sino que se den varios cambios que lleven a una transformación (llamada por nosotras TransformAcción).

Motivación que lleva a la acción para el cambio = TransformAcción

 

El paciente con TDAH y Síndrome de Asperger

Dr. Armando Filomeno*

La entidad clínica aún conocida como síndrome de Asperger, fue descrita originalmente –en lengua alemana– por la psiquiatra rusa Grunya Sujareva en 1926. Su artículo no fue conocido hasta que fue traducido al inglés en 1996. La descripción que dio nombre al síndrome fue la del pediatra vienés Hans Asperger en 1944, también en alemán. El síndrome empezó a ser conocido en 1981, cuando la psiquiatra británica Lorna Wing publicó un artículo en inglés bautizando la entidad que nos ocupa como “Síndrome de Asperger” (1) (2).

En los últimos años el diagnóstico de síndrome de Asperger ha demostrado ser de utilidad para denominar a un cuadro clínico presente en aproximadamente una de cada 200 personas, predominantemente de género masculino, en quienes suele haber historia familiar de sintomatología similar. La internet y la televisión han sido responsables de que el diagnóstico forme parte de la cultura popular de nuestro tiempo; también está presente en el cine y en la literatura.

El síndrome de Asperger está en el extremo más leve y frecuente de los trastornos del espectro autista. Para hacer este  diagnóstico se requiere que la inteligencia sea normal, que no haya habido un retraso significativo en el lenguaje (aunque la comunicación verbal suele ser pobre), que existan intereses restringidos, predilección por las actividades rutinarias y también dificultades en la interacción y flexibilidad social. Suele haber un habla monótona y torpeza motriz. Es frecuente ser objeto de bullying, pudiendo ocurrir que quien es víctima reiterada reaccione excesiva o violentamente.

El diagnóstico del síndrome de Asperger no es tan sencillo como el de otros trastornos neuropsiquiátricos, como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) y el síndrome de Tourette, para los cuales el DSM-IV (3) tiene criterios confiables. Para el síndrome de Asperger, este cuestionario es deficiente. En mi práctica diaria suelo revisar el cuestionario de Gillberg y, si se justifica, solicitar una batería de pruebas diagnósticas a un psicólogo experto en el síndrome de Asperger. Una vez que se confirma el diagnóstico, es muy importante una orientación psicológica al paciente y a la familia; los ayuda a conocer qué significa tener Asperger, a aceptar la condición y a conocer y aplicar las estrategias indispensables para poder salir adelante.

Un problema anunciado para mediados del año 2013 es que el DSM-5 va a eliminar la categoría diagnóstica de síndrome de Asperger, integrándola con el autismo de alto funcionamiento dentro de los trastornos de espectro autista. Va a depender de cada médico especialista hacerle caso o no al DSM-5 con respecto al diagnóstico y manejo de sus pacientes (4). Es más fácil –para los pacientes y para sus familias– aceptar el diagnóstico de “síndrome de Asperger” que el de “trastorno del espectro autista” y no veo por qué deba hacérseles la vida más difícil.

Quien tiene síndrome de Asperger puede presentar dificultades en el aprendizaje; los intereses restringidos pueden llevar a un descuido en el trabajo escolar. Por otro lado, importantes  expertos en el síndrome que nos ocupa, como Edward Aull, consideran que el TDAH es parte constitutiva del síndrome de Asperger. Se acepte o no esta opinión, es frecuente que quien tiene este síndrome cumpla también con los criterios diagnósticos del TDAH, no existiendo razón para no hacer ambos diagnósticos llegado el caso.

La presencia de TDAH agrega a quien tiene Asperger un mayor riesgo de fracaso escolar y las manifestaciones de su TDAH suelen ser interpretadas erróneamente en los colegios como problemas de conducta. Además, el TDAH aumenta significativamente el riesgo de presentar el trastorno negativista u oposicionista desafiante, con las dificultades que conlleva en el manejo de la conducta en casa y en el aula; también en las relaciones con sus padres, hermanos y con los compañeros de clase. El TDAH también aumenta el riesgo de ansiedad y depresión, que ya son frecuentes en quien tiene el síndrome de Asperger.

El tratamiento del TDAH asociado al síndrome de Asperger es el mismo que cuando el TDAH se presenta solo. Los medicamentos llamados estimulantes son la primera opción terapéutica. De ellos, solo el metilfenidato se consigue en nuestro país (5); hay que considerar la posibilidad de que la dosis habitual de este medicamento sea excesiva para quien tiene Asperger. También son de primera línea las anfetaminas, que actualmente no están a la venta en el Perú (6). La atomoxetina (7) es una buena opción cuando los medicamentos estimulantes aumentan la ansiedad o producen irritabilidad.

Además de la medicación, el coaching para el TDAH es de utilidad para trabajar las funciones ejecutivas en quien tiene este trastorno asociado al Asperger. La terapia conductual y cognitiva conductual son de gran utilidad para el manejo de la conducta en quien tiene trastorno negativista desafiante asociado al Asperger.

Recibir el diagnóstico de síndrome de Asperger no es algo que suela o deba alegrar a quien tiene el trastorno o a sus familiares, pero tampoco debe ser tomado como una tragedia, que paralice a las personas involucradas. Lo razonable es ayudar al máximo a los pacientes aprovechando los avances científicos y tecnológicos, mediante la administración de los medicamentos y las terapias que puedan ser necesarios en cada caso en particular. Hay, además, suficientes ejemplos, en nuestro mundo actual, de personas exitosas con Asperger.

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* Neurólogo asesor del APDA. armandofilomeno@yahoo.com

(1) Filomeno, Armando. El síndrome de Asperger ¿o de Sujareva – Asperger?
Rev Neuropsiquiatr 74 (3), 2011. 270- 273.
http://www.upch.edu.pe/famed/revista/index.php?journal=RNP&page=article&op=view&path%5B%5D=256&path%5B%5D=321
(2) El apellido de Grunya Sujareva también se transcribe como Sukhareva, Ssucharewa o Sucharewa. Su nombre de pila también aparece como Grunja, erróneamente como Eva o Ewa, o con las iniciales G.E. (Grunya Yefimovna).
(3) Diagnostic and Statistical Manual. American Psychiatric Association. Cuarta revisión. 1994.
(4) Hay que recordar que la versión actual de dicho cuestionario diagnóstico es deficiente para el síndrome de Asperger, como comenté en el párrafo anterior. ¿Tal vez ha llegado el momento de llamarlo “Síndrome de Sujareva – Asperger (o de Sukhareva – Asperger)”?
(5) Como Ritalin, tabletas de 10 mg de liberación inmediata y 4 horas de efecto; como Ritalin LA, cápsulas de 8 horas de efecto. Como Concerta, cápsulas del sistema  OROS de 18 mg, de 36 mg y de 54 mg, de 12 horas de efecto; se espera que pronto se consiga Concerta de 27 mg (luego de varios años de espera). Como Aradix Retard, tabletas de 10 mg y de 20 mg, de 8 horas de efecto.
(6) Se espera que el Adderall (mezcla de  sales de anfetamina y dextroanfetamina) ingrese a nuestro país dentro de uno o dos años.
(7) Se consigue en nuestro país como Strattera, cápsulas de 10 mg, 18 mg, 25 mg, 40 mg y 60 mg. Como Passiva, tabletas de 25 mg, 40 mg y 60 mg. Como Abretia, cápsulas de 25 mg, 40 mg y 60 mg.

Artículo aparecido en el boletín n° 28 del APDA, publicado el 28 de diciembre del 2012.

 

 

El rol de los padres en el tratamiento exitoso del TDAH

Maya Echegaray

A propósito de nuestra conferencia dictada el 12 de noviembre en la XXIII Conferencia Anual Internacional del CHADD, llevado a cabo en la ciudad de Orlando, Florida, en los Estados Unidos de América, me animo a escribir estas líneas.El título de este artículo es el mismo de la ponencia que presentara junto a Beatriz Duda, presidenta de nuestra asociación, en este evento tan significativo para todos quienes trabajamos por las personas afectadas con el TDAH.Nos dimos con la grata coincidencia de que, en esta oportunidad, se resaltara este tema como algo fundamental para lograr eso que a muchos no les es conocido: el tratamiento exitoso para el TDAH. Suele haber escepticismo por parte de los padres sobre la existencia de un tratamiento que funcione; en nuestra práctica profesional lo común es que antes de llegar a consulta con el coach para el TDAH, se haya intentado algún tipo de ayuda que no haya dado los resultados esperados. Podemos garantizar que el tratamiento efectivo sí existe, y este se da gracias al soporte que los padres involucrados en este proceso aportan al desarrollo de sus hijos.  Este concepto fue enfatizado por los especialistas estudiosos del TDAH en el congreso arriba mencionado.

Tomando en cuenta que el TDAH es el trastorno neuropsiquiátrico con mejor pronóstico, debemos aceptar y convencernos de que esto implica todo un proceso en el que actúan muchos agentes en torno a la persona afectada; implica un abordaje multidisciplinario: médico, escuela, terapias y,  fundamentalmente, la participación de los padres.

¿Por qué los padres?
Las razones que paso a exponer no son nada del otro mundo, mas sí son reveladoras:

  • Son los padres quienes deciden el tratamiento a seguir, pues son quienes eligen a qué profesional llevar a su hijo.
  • Son ellos los mejores informantes sobre las características y conductas de sus hijos, y quienes comunicarán sus inquietudes a los profesionales elegidos para el tratamiento de su hijo.
  • Son los padres quienes deben evaluar si el profesional que escogen es el idóneo; para ello es indispensable que cuenten con mucha información sobre el TDAH, solo así podrán estar capacitados para evaluar correctamente.
  • Son los padres quienes tienen la responsabilidad de vigilar el tratamiento y decidir si producen o no las mejoras esperadas.
  • Son quienes pueden fortalecer en el día a día el trabajo de los profesionales que participan en el tratamiento de su hijo
  • Son los padres el nexo de comunicación con el profesor, con la escuela, con los amigos, con los padres de los amigos, con el resto de la familia, etc.
  • Son ellos quienes tienen que volverse expertos en el TDAH para poder acompañar a sus hijos de una manera asertiva durante sus años formativos.

Por esto y por mucho más resulta IMPORTANTÍSIMO involucrar a los padres para que sean los PROTAGONISTAS del tratamiento exitoso de sus hijos con TDAH.Es interesante apreciar cómo la experiencia de muchos padres en este proceso produce muchos frutos que no solo ayudan a sus hijos, sino que además se extienden a muchas más personas y familias. Hay que tener en cuenta que las entidades que se dedican a trabajar en el tema de TDAH han sido fundadas por padres cuyos hijos presentan esta condición, y que esto ha significado todo un reto en sus vidas. Estos ejemplos se pueden ver en nuestro país, en los Estados Unidos, en la Argentina, en España, en México, y en muchos países más.

¿Cómo pueden los padres iniciar todo este proceso?
Antes que nada deben informarse sobre los avances científicos en el tema. Siempre el medio más accesible es la internet, allí encontramos muchísima información. Lo importante es tomarse el trabajo de averiguar qué fuente se deriva esa información que leemos, si la respalda algún estudio de investigación. Recordemos que los conocimientos científicos requieren de muchos años de estudio y de comprobación antes de que se pueda efectuar una declaración específica. Cuidemos de no cooperar en la difusión de información “chatarra”.

Luego, buscar talleres o cursos que les permitan comprender lo mejor posible la condición de su hijo. Para ello es indispensable ponerse en contacto con profesionales especializados en el TDAH. Tener la mente abierta y ser muy observador de la conducta de su hijo para poder transmitirla de manera objetiva a los profesionales seleccionados para el seguimiento de su hijoSolo así los padres sacarán el mejor provecho del tiempo, del dinero y de las energías. De esta forma comenzarán a ver las mejoras que tanto han esperado.

Como todo en esta vida, el proceso no es fácil y requiere de mucho tiempo y paciencia. ¿Quién puede querer más a un hijo que sus propios padres? ¿Qué no son capaces de hacer los padres por sus hijos? Enfrentar el TDAH de manera positiva y eficaz es tarea de todos los padres. PROHIBIDO DARSE POR VENCIDO.

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Maya Echegaray, coach de TDAH, es vicepresidenta del APDA.
maya@deficitdeatencionperu.com

Testimonio de una profesional colombiana

Buen día, conocí el día de hoy su página y ha sido una experiencia muy emotiva. Mi primer acercamiento a la comprensión del Déficit de Atención fue durante mis estudios de pregrado en psicología. Poco a poco se me fue presentando como si fuera una caricatura de mi vida, siempre distraída, siempre olvidando cosas, siempre metida en mil cosas y terminando muy pocas, siempre creativa e inspirada pero tremendamente desordenada, siempre afanada, agotada, admirada por ser ingeniosa e inteligente pero regañada todo el tiempo por mis olvidos y descuidos que rayaban en lo ridículo.Terminé mi pregrado, mi especialización y maestría… pero la verdad a veces no me explico cómo… Mi facilidad para hablar en público me ha llevado a ser campeona nacional de oratoria y a dar clases en tres universidades. Mi manía de empezar muchas cosas al mismo tiempo me ha llevado a quedar mal con muchas personas, instituciones y conmigo misma.

Pocas personas logran comprender cuán difícil es vivir con el grado de distracción que sostengo continuamente, siempre con trabajo atrasado, siempre olvidando cosas, citas y responsabilidades; mil estrategias he iniciado y mil estrategias he abandonado. He puesto mi vida en peligro por mis descuidos y me gané un accidente de tránsito donde por fortuna la única lastimada fui yo.Mis amigos, mis estudiantes y compañeros de trabajo, ya saben como soy… nos reímos de mis descuidos, yo a veces río por no llorar, sé que la gente comienza a perder la confianza en mí, no de mis capacidades, sino de mi capacidad de recordar las cosas. Situación que se agudiza cuando estoy expuesta a un alto nivel de estrés (situación permanente en mi vida).Mis olvidos son cómicos pero a veces son una pesadilla y otras veces resultan costosos; cuando mi nivel de estrés es demasiado alto, olvido cosas bizarras, por ejemplo, a pesar de que manejo todos los días hace poco no lograba recordar dónde se encendían las luces de la moto, cuál era mi número celular o cosas así.

En clase, a veces, escribo algo en el tablero y cuando me doy vuelta ya he olvidado de qué estaba hablando, yo simplemente le pregunto a mis estudiantes, ellos se ríen, me ponen al tanto y continúo con mi clase con el mismo entusiasmo, “Profe ¿usted cómo logra recordar tantas cosas y saber tanto, pero olvida cositas tan cotidianas?” me han preguntado un par de veces.He apoyado a otras personas a desarrollar estrategias para ellas y sus hijos en el manejo del Déficit de Atención, yo misma he progresado del cielo a la tierra, he logrado conocerme, reconocer por cuánto tiempo logro sostener la atención y qué hacer para volver a retomarla cuando me expongo a una actividad prolongada.No obstante, mis olvidos del día a día han sido mi mayor desafío, me han traído tantos problemas, frustraciones y miedos; asociado a esto en los últimos años he desarrollado unos fuertes episodios de ansiedad que he ido aprendiendo a manejar, pero que siento tienen una fuerte base en la dificultad atencional.

Mi abuela, mi madre, mi tío y su hija, parecemos cortados con la misma tijera, a mi abuela le ha costado muchas ollas quemadas, un “nerviosismo” (como ella lo llama) constante; mi madre es muy cómica, mi casa a veces es una caricatura y ella suele repetir: “ay esta cabeza mía no me sirve pa moños… dónde habré dejado tal cosa…”; a mi tío le costó su matrimonio; mi prima igual que yo hemos destacado por un alto desempeño académico, a costa de hacer las tareas a lapsos de 20 minutos, hacer otra cosa por 5 minutos, luego retomar otros 20, luego parar de nuevo en algo diferente… pero nos cuesta trabajar en equipo ya que los demás se sienten obligados a cargar con un ritmo que les es ajeno. Ambas tenemos dificultades con el tiempo, la puntualidad, botamos continuamente objetos personales y cargamos en silencio con un auto enojo del que nadie más sabe.Nunca he estado medicada para tratar mi Déficit de Atención, las estrategias las he diseñado yo misma, nunca he consultado a ningún profesional por esta condición, cuando estaba en la universidad inicié una investigación sobre esto pero como muchos otros proyectos en mi vida la deje sin terminar.

Hoy en día he renunciado a varias horas cátedra y cargas con miras a poder tener menos estrés y terminar lo que inicio. Participé de un curso de coaching en el año 2008 que me ha inspirado mucho, pero acá en Colombia esta corriente sigue siendo muy subestimada.


Testimonio aparecido en el boletín n° 27 del APDA, publicado el 30 de noviembre del 2011.

 

Reseña de la vigésima tercera Conferencia Anual Internacional del CHADD

Orlando, EEUU, 10-12 de noviembre del 2011 
Dr. Armando Filomeno

El título de la conferencia de este año fue “Descubre la Magia de la Conferencia del CHADD: Creando un Mañana Mejor”.El jueves 10 por la mañana Xavier Castellanos —psiquiatra de niños y adolescentes nacido en España, de padres bolivianos y educado en los EEUU— en la conferencia “Actualización en las investigaciones en neurociencias sobre el TDAH” habló sobre las generalidades de la Resonancia Magnética Funcional (RMf) y sobre sus investigaciones en este campo, específicamente sobre la conectividad funcional en el estado de reposo de las neuronas. Mediante una red científica online organizada por él (INDI**), en la que se comparten los resultados de las investigaciones conforme se van produciendo, Castellanos espera que en pocos años se descubran patrones específicos en la RMf que sirvan como marcadores biológicos del TDAH.
El jueves por la noche, en la sesión inaugural oficial, Timothy Wilens, psiquiatra de niños y adolescentes de Harvard, expuso sobre la transición de la adolescencia a la edad adulta en quienes tienen TDAH y comorbilidades, con especial énfasis en el riesgo de abuso de tabaco y de sustancias. En sus estudios, el tratamiento con medicamentos estimulantes disminuye el riesgo de abuso de drogas.El viernes 11 por la mañana, en el Simposium sobre Investigación I, Desiree Murray presentó lo que llamó Estudio cualitativo del MTA*** en el que se obtuvo —en conversaciones de 2 a 2 y media horas— la percepción de pacientes que participaron en el estudio mencionado, sobre la relación entre el TDAH, su tratamiento y el uso de sustancias; el seguimiento fue de por lo menos 16 años. Es de interés que —en casi el 90% de los casos— la percepción fue que no había relación entre la medicación para el TDAH y el posterior uso de sustancias.
En la segunda conferencia del mismo Simposium, Claudia Buss reportó el avance de un estudio en curso sobre factores ambientales y TDAH, utilizando Resonancia Magnética Nuclear. Lo más curioso de la presentación fue la relación que se encontró entre la obesidad (previa a la gestación) de las madres y la presencia de TDAH en los niños; esto provocó cuestionamientos sobre la metodología por parte de algunos asistentes y la protesta de una madre “que había sido obesa toda su vida”, quien dijo que ya tenía suficiente sentimiento de culpa como para agregarle algo más.El viernes por la tarde, Oren Mason inició su conferencia con información reciente sobre la ausencia de riesgo de muerte súbita de origen cardíaco —o de otro riesgo de muerte— en quienes toman medicación para el TDAH, en comparación con la población en general. Luego se ocupó de Nuevas Estrategias Medicamentosas en el TDAH, que consistieron —no en nuevos medicamentos— sino en formas nuevas o casi nuevas de administración de los medicamentos conocidos. Lamentablemente, muchas de dichas presentaciones no se pueden aun conseguir en nuestro país, entre ellas las de más reciente introducción: guanfacina y clonidina de efecto prolongado. Más importante que esto es no poder conseguir en nuestro país todas las dosificaciones de los preparados de metilfenidato de larga duración; igualmente, no poder conseguir dextroanfetamina ni Adderall (sales combinadas de anfetamina y de dextroanfetamina) de liberación inmediata y de larga duración.
También el viernes por la tarde, Eugene Arnold y Nicholas Lofthouse expusieron sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos del TDAH Pediátrico. Sobre la base de que —por diversos motivos, uno de los cuales es la resistencia de los padres— hasta un tercio de dichos pacientes no se benefician de los tratamientos de probada efectividad, hicieron una revisión exhaustiva del tema. Entre otros tratamientos complementarios y alternativos, los autores recomiendan la administración de ácidos grasos esenciales, especialmente los ácidos grasos omega 3, a quienes no los consumen en su alimentación habitual; no recomiendan el neurofeedback, por no haberse demostrado fehacientemente su efectividad y por el costo.El sábado 12 por la mañana, se produjo el esperado debate entre el psicólogo Russell Barkley y el psiquiatra Edward Hallowell alrededor del tema “El TDAH: ¿un don o una maldición?”. Ambos son considerados los representantes de puntos de vista antagónicos y beligerantes sobre el TDAH: Barkley, del punto de vista sombrío y Hallowell, del punto de vista optimista; para el primero el TDAH sería una desventaja y para el segundo, una ventaja. En la brillante y amigable confrontación que tuvieron de sus posiciones, se vio que la diferencia no era tan grande, aunque Hallowell aceptó su tendencia a considerar los aspectos positivos de las personas con TDAH más que los negativos, y la posibilidad que tienen de sobreponerse a las adversidades, dando ejemplos específicos entre los que incluyó su propio caso.
También el sábado por la mañana, en el Simposium sobre Investigación II, Michael Milham, quien trabaja con Xavier Castellanos, dio información adicional sobre los estudios de conectividad funcional en el estado de reposo y sobre la red científica INDI.El sábado por la tarde, Russell Barkley dio una conferencia sobre Evaluación y Tratamiento de las Deficiencias de las Funciones Ejecutivas en Adultos con TDAH, en la que amplió su exposición del 2010 en Atlanta. Anunció también la próxima publicación —en los primeros meses del 2012— de un nuevo libro sobre las funciones ejecutivas en el TDAH.
A la misma hora, Beatriz Duda y Maya Echegaray en su conferencia El Rol de los Padres en el Tratamiento Exitoso del TDAH, resaltaron la importancia de que los padres conozcan algunas herramientas del coaching —especialmente la comunicación efectiva— que favorezcan una mejor relación con sus hijos y con los maestros.También el sábado por la tarde, Eugene Arnold y Laura Stevens hicieron una revisión exhaustiva sobre sensibilidades dietéticas y el TDAH. Trataron, especialmente, sobre los colorantes alimenticios artificiales, las “cosensibilidades” y las dietas oligoantigénicas.Se anunció también la vigésima cuarta Conferencia Anual Internacional del CHADD, que tendrá lugar en San Francisco, EEUU, del 8 al 10 de noviembre del 2012.

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Armando Filomeno es neurólogo asesor fundador del APDA: armandofilomeno@yahoo.com
*CHADD: Children and Adults with Attention Déficit Hyperactivity Disorder.
**INDI: International Neuroimaging Data-sharing Initiative (Iniciativa Internacional para Compartir Datos de Neuroimágenes).
***MTA: Multimodal Treatment for ADHD (Tratamiento Multimodal para el TDAH).


Artículo publicado en el boletín electrónico n° 27 del APDA, el 30 de noviembre del 2011.


Preguntas frecuentes sobre el TDAH, Dr. Armando Filomeno

Dr. Armando Filomeno

¿Qué es el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad? (TDAH)
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una condición en la que existen dos componentes: Déficit de atención e Hiperactividad-impulsividad. Pueden estar presentes ambos o sólo uno de ellos. Se le ha conocido, históricamente, con diversos nombres, entre los cuales están: daño cerebral mínimo, disfunción cerebral mínima y síndrome hiperkinético.

¿Cuál es la causa del TDAH?
Se piensa que hay un factor hereditario que origina una menor actividad de algunas substancias químicas en el cerebro (neurotransmisores), especialmente la dopamina y la norepinefrina. La alteración parece estar fundamentalmente en un incremento de la recaptación (transporte) de ambos neurotransmisores. También existen otras posibles causas.

¿Es frecuente el TDAH?
Ciertamente. Uno de cada diez a veinte niños en edad escolar tiene este trastorno, que es más común en varones; como es fácil inferir, en cada salón de clase de cualquier colegio puede haber de uno a cuatro niños con TDAH.

¿Qué importancia tiene diagnosticar precozmente el TDAH?
Como se trata de una condición que afecta al niño y a su entorno familiar y escolar, y que puede tener efectos adversos permanentes, cuanto más pronto se le diagnostique y se tomen las medidas correctivas, tanto mejores van a ser los resultados.

¿Todos los niños con TDAH son hiperactivos?
No. Como mencionamos al inicio, puede existir sólo déficit de atención, sólo hiperactividad-impulsividad o ambos. En las niñas, con más frecuencia que en los niños, puede estar presente solamente el déficit de atención.

¿Cómo se reconoce el TDAH?
Si bien el diagnóstico preciso debe efectuarse en el consultorio médico (neurológico o psiquiátrico) o psicológico, es posible sospechar que un niño tiene déficit de atención cuando: no atiende como es debido en la casa o en el colegio, necesita que se le repitan las órdenes o instrucciones, tiene dificultad para organizar sus actividades, a la menor dificultad abandona lo que está haciendo, extravía prendas u objetos, se distrae con cualquier estímulo, es descuidado en sus actividades diarias.
Puede sospecharse que el niño tiene hiperactividad e impulsividad cuando: se mueve continuamente en el asiento, se levanta de él innecesariamente, está en constante actividad, necesita que se le sugiera qué hacer en sus ratos de ocio, habla excesivamente en la casa y en el colegio, tiene dificultad para esperar su turno, precipita respuestas, interrumpe las conversaciones de quienes lo rodean.

Mi hijo se concentra perfectamente bien en la televisión y en los videojuegos, ¿esto descarta el TDAH?
De ninguna manera. Es casi una regla que los niños con déficit de atención no tengan dificultad para concentrarse en aquello que les interesa; desgraciadamente, la mayor parte del trabajo escolar y de las demás obligaciones no está en el campo de interés del niño.

¿Qué problemas enfrenta un niño con TDAH?
La lista es larga. Resumiendo: las tareas escolares le toman más tiempo y requieren supervisión estrecha; se siente insatisfecho respecto a los resultados de su esfuerzo; recibe llamadas de atención constantes por parte de sus padres y profesores; tiene conflictos con sus compañeros de clase, amigos, hermanos, padres, y a menudo es rechazado por ellos; tiene problemas de autoestima.

¿Qué trastornos pueden asociarse al TDAH?
Trastornos de aprendizaje escolar, problemas de conducta (trastorno negativista desafiante o trastorno disocial), ansiedad, depresión, trastornos del habla o del lenguaje, trastornos de tics (incluyendo Síndrome de Tourette).

¿Qué le depara el futuro a un niño con TDAH?
Si este problema no se trata adecuadamente -o si es muy complejo o de gran severidad- se puede producir: pérdida de interés en los estudios, lo que puede llevar a la repetición de año o a tener que cambiar de colegio (a uno de menor categoría académica o a un colegio especializado); una pobre preparación académica como resultado de lo anterior; frustraciones en la carrera y en el trabajo; dificultades sociales y matrimoniales; riesgo de drogadicción o de delincuencia (especialmente cuando hay problemas de conducta asociados).

¿Existe tratamiento para el TDAH?
Sí. El tipo de tratamiento que se administre va a depender de las características de quien tiene TDAH, de la severidad de sus problemas y de los trastornos asociados que presente; el tratamiento es medicamentoso, psicológico (del paciente y de su entorno), de coaching, o de aprendizaje (terapia de aprendizaje o nivelación escolar).

¿Qué medicación se emplea para el TDAH y quién debe administrarla?
Los medicamentos más efectivos, sin duda alguna, son los estimulantes; de ellos, sólo el metilfenidato (que además es el más usado en el mundo) se puede conseguir en nuestro país. En la gran mayoría de los casos mejoran significativamente el déficit de atención, la hiperactividad y la impulsividad; a menudo mejora también la conducta. La dosis y el número de veces que se administre al día deben adecuarse a cada caso particular, debiendo usarse la mínima dosis necesaria. El tratamiento debe efectuarlo quien más conocimientos, experiencia e interés tenga en esta área; en nuestro país son los neurólogos especialistas en niños quienes mejor cumplen con estas condiciones.
Ya está a la venta en el Perú el Ritalin LA, de ocho horas de duración, que evita tener que tomarlo en el colegio; se ha anunciado que desde inicios del 2008 se podrá conseguir en el país la Concerta, que tiene doce horas de efecto. La atomoxetina —que bloquea el transporte o recaptación de la norepinefrina, y no de la dopamina como el metilfenidato— es una alternativa terapéutica para quienes no puedan ser tratados con metilfenidato por algún motivo, o para quienes tengan tics; su precio es significativamente mayor y su efectividad es menor, sin embargo su efecto durante todo el día es una ventaja.

¿Por qué algunas personas dicen que el metilfenidato es peligroso?
Por desconocimiento del tema o por prejuicios. La realidad es que el metilfenidato, usado correctamente, es uno de los medicamentos más seguros que existen; desde hace cerca de 40 años, es considerado el más efectivo y es el más usado. La gran mayoría de médicos que tiene experiencia en tratar el TDAH, así como la literatura médica, lo afirman así. Los efectos secundarios usuales del metilfenidato son escasos, manejables y suelen depender de la dosis que se emplee.

¿Basta con dar medicamentos a un niño con TDAH?
Si no existe patología asociada importante y los padres y maestros manejan adecuadamente al niño, el metilfenidato puede ser suficiente; comparado individualmente con otros métodos de tratamiento, es el más efectivo. Con frecuencia es necesario, además, el tratamiento psicológico o de aprendizaje. En cualquier caso, el tratamiento que reciba el niño va a depender de la información que tengan los padres, los maestros, los profesionales involucrados, y de los medios económicos con que cuente la familia.

¿Existe cura para el TDAH?
Propiamente cura, no existe. Aproximadamente en un tercio de los casos el problema desaparece antes de la edad adulta; en los otros dos tercios persiste durante toda la vida. Lo que sí se puede afirmar es que el tratamiento adecuado mejora significativamente los problemas y hace que el pronóstico sea mejor.

¿Se puede hacer algo por un adulto con TDAH o ya es demasiado tarde? 
Si el adulto fue diagnosticado y tratado adecuadamente durante la niñez, probablemente esté mejor capacitado para solucionar los problemas que se le presenten y esté aprovechando mejor las oportunidades que le brinda la vida; en caso contrario, el efecto del tratamiento va a depender en gran parte de la motivación que tenga, y de su entorno. Los medicamentos son efectivos también en el adulto, pero su utilidad práctica va a depender de lo preparado que esté para sacar provecho de una mayor capacidad de atención. El coaching es un complemento o un alternativa al tratamiento medicamentoso en los adultos.

¿Es difícil, laborioso o costoso hace el diagnóstico del TDAH?
Si quien lo efectúa es un profesional médico experimentado, basta con una historia clínica adecuada contando con la madre como informante y la ayuda del cuestionario del DSM IV. Este diagnóstico suele hacerse en una consulta, sin que sea necesario pedir exámenes auxiliares, salvo casos infrecuentes. Tampoco suele ser necesario pedir pruebas psicológicas, excepto cuando la información proporcionada por los padres no es suficiente o cuando alguna otra circustancia hace el diagnóstico difícil.

¿Con qué frecuencia es necesario acudir a consulta médica durante el tratamiento del TDAH?
De acuerdo a la práctica de quien escribe este artículo, luego de la consulta inicial en la que se hace el diagnóstico y se inicia el tratamiento, es necesario un control después de tres semanas para evaluar el efecto medicamentoso, decidir cuál va a ser la dosis definitiva y si va a ser necesario efectuar alguna terapia complementaria. La siguiente consulta suele ser luego de dos meses para constatar si se están obteniendo los resultados deseados y si el manejo en la casa y en el colegio son adecuados o es necesario efectuar correcciones. Si todo es favorable, basta con una consulta cada tres meses, frecuencia indispensable para que el médico sea quien realmente dirija y controle el tratamiento, indicando las modificaciones que sean necesarias durante el curso del mismo. Cuando no se obtienen los resultados esperados, generalmente debido a la administración incorrecta del medicamento, a un manejo inadecuado o a una falta de supervisión por parte de los padres (o de los profesores), es necesario acudir a consulta con mayor frecuencia.

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El Dr. Armando Filomeno es médico neurólogo, asesor del APDA y de la Asociación Síndrome de Tourette del Perú. Ejerce la práctica profesional en el Instituto Médico Miraflores. Teléfono: 422-3108. Corrreo electrónico: armandofilomeno@telefonica.net.pe

Artículo aparecido en el boletín electrónico n.º  1 del APDA, del 19 de septiembre del 2003. Actualizado en agosto del 2007.

Síndrome de Déficit de Atención y problemas de aprendizaje, Dr. Javier Flórez del Águila

De la misma manera que el llamado Síndrome de Déficit de Atención ha pasado en los últimos años a ser el motivo más frecuente de consulta en neurología infantil, los problemas de aprendizaje constituyen, a su vez, el motivo que más lleva a los padres a consultar por un hijo con déficit de atención. Sin embargo, hay que establecer un diagnóstico diferencial apropiado para distinguir si existe en cada caso una relación de causa y efecto entre el déficit de atención y los problemas de aprendizaje o si se trata de una relación comórbida. Los problemas de aprendizaje pueden ser separados en problemas generales de aprendizaje y trastornos específicos de aprendizaje.

Los problemas generales de aprendizaje pueden manifestarse de diversa manera y afectan el rendimiento académico global del niño o adolescente escolar. Equivalen a un retardo en los procesos generales de aprendizaje. Y aunque el más común es el retardo lector, involucran todas las materias académicas en un grado parejo. Pueden presentarse por diversas causas y los mecanismos etiopatogénicos son variados.

Los trastornos específicos de aprendizaje son propios de niños de inteligencia normal o superior, que carecen de alteraciones neurológicas, sensoriales o emocionales y que viven en un ambiente sociocultural, familiar y educacional satisfactorio. Estos trastornos son específicos porque comprometen sólo un área del aprendizaje, es decir, la lectura, el cálculo aritmético o la escritura. Generalmente, tienen carácter hereditario dominante y se piensa que su transmisión es cromosómica. Ellos son denominados dislexia, discalculia y disgrafia.

Está demostrado que el déficit de atención guarda relación con los problemas generales de aprendizaje y no con los trastornos específicos. Los niños o adolescentes con déficit de atención y problemas generales de aprendizaje no pueden centrarse en las actividades escolares, no prestan atención a las exposiciones orales de los profesores, no cumplen con las tareas en el aula ni con las enviadas a la casa y frecuentemente están desinteresados en todo lo relacionado a su escolaridad. En estos casos, el déficit de atención actúa casi siempre como factor causal o factor desencadenante.

El déficit de atención no es determinante en la presencia de dislexia, discalculia ni disgrafia pero puede tener una presencia paralela que las complique.

En los problemas generales de aprendizaje, el tratamiento y el manejo del déficit de atención mejorarán sustancialmente el rendimiento global del niño o adolescente, mientras que en los trastornos específicos no tendría significación.

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El Dr. Javier Flórez del Águila, médico neurólogo, es Jefe del Departamento de Diagnóstico del Centro Peruano de Audición y  Lenguaje (CPAL). Teléfono: 344-1939. Correo electrónico: jflorezd@terra.com.pe
Este texto es el resumen del tema presentado en la Mesa Redonda sobre Trastorno por Déficit Atención con Hiperactividad, organizada por el APDA y el Colegio Newton.

Artículo aparecido en el boletín electrónico n.º 3 del APDA, del 22 de marzo del 2004.

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), Dr. Armando Filomeno

A este trastorno se le conocía anteriormente como Disfunción Cerebral Mínima y en nuestro país era uno de los tantos problemas que se englobaban en el diagnóstico de disritmia, que nunca tuvo validez en el resto del mundo; felizmente cada día se hace menos este último diagnóstico, que se basaba en anormalidades –más supuestas que reales– en el electroencefalograma y que se trataba infructuosamente con anticonvulsivos o con medicamentos anodinos.

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es el más frecuente en la práctica neuropediátrica, al lado de la migraña. Está presente en el 5% al 10% de los niños y adolescentes, persistiendo hasta la edad adulta en las dos terceras partes de los casos. Con frecuencia se asocia a problemas de aprendizaje, de conducta (especialmente el trastorno negativista desafiante), ansiedad y depresión; la asociación de TDAH y migraña es común, por ser frecuentes ambos trastornos. Con menor frecuencia el trastorno que nos ocupa se asocia a trastorno bipolar, tics o Síndrome de Tourette, y trastornos del espectro autista.

Los problemas principales que acarrea un TDAH no tratado adecuadamente son: pérdida de interés en los estudios y fracasos académicos, dificultad o imposibilidad de seguir estudios universitarios, riesgo de drogadicción y delincuencia (especialmente cuando hay problemas de conducta asociados), frustraciones en la carrera y en el trabajo, dificultades sociales y matrimoniales. Por todo lo anterior, constituye un problema de salud pública, habiendo sido declarado así en los Estados Unidos de Norteamérica

Factor genético
El mecanismo etiopatogénico más aceptado es un aumento en el número de transportadores de dopamina y de norepinefrina, que causa una recaptación excesiva de estos neurotransmisores. Esto explica bien el mecanismo de acción de los medicamentos: el metilfenidato y las anfetaminas –los medicamentos más efectivos– bloquean el transportador de dopamina, y la atomoxetina bloquea el transportador de norepinefrina, permitiendo que los respectivos neurotransmisores actúen durante más tiempo. El factor etiológico presente en casi todos los pacientes es el genético, con la participación de varios genes, que incluyen genes del receptor de dopamina. En algunos pacientes puede haber algún factor adquirido que favorezca la aparición de los síntomas en quien tiene la herencia.

Puede sospecharse que un niño tiene déficit de atención cuando: no atiende como es debido en la casa o en el colegio, necesita que se le repitan las órdenes o instrucciones, tiene dificultad para organizar sus actividades, a la menor dificultad abandona lo que está haciendo, extravía prendas u objetos, se distrae con cualquier estímulo, es descuidado en sus actividades diarias. Puede sospecharse que el niño tiene hiperactividad e impulsividad cuando: se mueve continuamente en el asiento, se levanta de él innecesariamente, está en constante actividad, necesita que se le sugiera qué hacer en sus ratos de ocio, habla excesivamente en la casa y en el colegio, tiene dificultad para esperar su turno, precipita respuestas, interrumpe las conversaciones de quienes lo rodean.

Diagnóstico
El diagnóstico del TDAH suele ser fácil cuando lo efectúa un médico experto, siendo en nuestro país el neurólogo, especialmente el neuropediatra, quien tiene más conocimientos y experiencia en este campo; una historia clínica adecuada y el cuestionario del DSM IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Americana) suelen ser suficientes. El cuestionario de Adler, Kessler y Spencer, auspiciado por la OMS –que puede obtenerse libremente en Internet– es de utilidad en los adultos. La presencia de este trastorno en la familia cercana ayuda en el diagnóstico; raras veces es necesario recurrir a pruebas psicológicas o a exámenes auxiliares.

Los componentes del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad son: el déficit de atención y la hiperactividad-impulsividad; basta que esté presente uno de dichos componentes para hacer el diagnóstico. Existen tres tipos del TDAH: el tipo combinado, cuando ambos componentes están presentes, el tipo con predominio de déficit de atención y el tipo con predominio de hiperactividad-impulsividad. Desde el punto de vista biológico estos tres tipos son iguales, pudiendo verse en una misma familia las diferentes variedades del trastorno; el tratamiento farmacológico también es igualmente efectivo en los tres tipos. Hasta hace algunos años se creía que el TDAH desaparecía con la adolescencia y que ya no estaba presente en la edad adulta, debido a que el componente más llamativo, la hiperactividad, suele mejorar o aun desaparecer con los años; actualmente se sabe que en las dos terceras partes de los casos, el TDAH persiste durante toda la vida.

Tratamiento
El tratamiento más efectivo es el farmacológico. El metilfenidato es el medicamento más usado y el considerado más efectivo; se usa desde hace más de 40 años y es uno de los medicamento más inocuos que existen. Es efectivo para la hiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención; también ayuda en cierto grado en los problemas de conducta. En nuestro medio sólo se consigue el metilfenidato de liberación inmediata, que debe administrarse tres veces al día para obtener el máximo beneficio; la dosis debe ser determinada de acuerdo al efecto que se obtenga, pudiendo considerarse como referencial la dosis de alrededor de 0.6 a 0.8 mg/kg/día. En otros países existen preparados que actúan durante 8 horas y 12 horas, que se espera que lleguen próximamente al Perú; esto va a hacer innecesario que los niños tengan que tomar el medicamento en el colegio.

La dextroanfetamina se considera de efectividad similar a la del metilfenidato, pero no está a la venta en nuestro país. Existe una mezcla de sales de antefamina y de dextroanfetamina que se está usando mucho en otros países, como preparado de 12 horas de duración. Otro medicamento útil es la atomoxetina, introducida en el Perú hace poco más de medio año; no es tan efectiva como el metilfenidato, su efecto tarda más en aparecer, sus efectos secundarios son mayores y tiene un precio varias veces mayor, siendo sus principales ventajas que se administra sólo una vez al día y que no aumenta los tics, cosa que ocurre ocasionalmente con el metilfenidato. El bupropion, la venlafaxina y la clonidina tienen cierta utilidad; los dos primeros cuando el TDAH se asocia a depresión y el último cuando hay hiperactividad, impulsividad y agresividad marcadas.

Los anticonvulsivos, que se usaron mucho y durante muchos años en nuestro medio cuando se hacía el diagnóstico de disritmia, no tienen lugar en el tratamiento del TDAH por ser inefectivos; estos medicamentos, a los que actualmente se les reconoce un efecto estabilizador del ánimo, pueden ayudar cuando este trastorno se acompaña de marcada agresividad. Algunos tratamientos no medicamentosos cuyo uso se está difundiendo debido a la publicidad, como el neurofeedback y la dieta libre de gluten y caseína —que son costosos y que no corresponden a la medicina académica sino a la alternativa— no han demostrado ser efectivos; en el caso del primero no hay ningún estudio aceptable que demuestre su efectividad y el segundo no ha sido estudiado seriamente.

De acuerdo a los trastornos que acompañen al TDAH y luego de ver el efecto medicamentoso, muchas veces es necesario emplear alguna terapia complementaria, como terapia de conducta, coaching, terapia de aprendizaje, o terapia de nivelación.

Son errores comunes en el manejo del TDAH: no usar medicación por temores infundados o por desinformación; cambiar al niño de colegio esperando que esto solucione el problema; no efectuar terapias complementarias cuando ellas son necesarias; no recomendar lecturas adecuadas a los padres para asegurarse de que el manejo en casa sea el adecuado; no asegurarse de que el manejo en el colegio sea igualmente adecuado; olvidar que el TDAH es un trastorno crónico y cantar victoria antes de tiempo, abandonando la medicación, las terapias y el seguimiento médico.

Resumiendo, hay que hacer notar que para que el tratamiento sea efectivo –luego de un correcto diagnóstico–, el paciente debe ser controlado por el médico especialista, mediante un cuidadoso seguimiento, para evaluar el cumplimiento en la administración del medicamento y asegurarse de que se obtenga el efecto óptimo; para recomendar alguna terapia complementaria cuando ella sea necesaria; y para vigilar el manejo en casa y en el colegio. Cuando todo esto se cumple, los resultados suelen ser buenos.

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Artículo aparecido en Gestión Médica. Edición 399, año 10, página 19, Neurología. Lunes 21 a domingo 27 de febrero del 2005.