Boletín electrónico n.º 3 – 22 de marzo de 2004

Boletín electrónico n.º 3 – 22 de marzo de 2004

Asociación Peruana de Déficit de Atención
22 de marzo de 2004

Editorial
El TDAH en los adultos: Dr. Thomas E. Brown (USA)
Testimonio: una mamá nos cuenta sus vivencias con su hijo de 12 años.
Déficit de Atención y problemas de aprendizaje: Dr. Javier Flórez del Águila
Adultos con Déficit de Atención: Dr. Armando Filomeno
Reuniones con madres de familia en el APDA: Beatriz Duda
Enlaces: interesantes artículos sobre el TDAH en adultos.

Editorial
Estimados amigos y amigas:

Los saludamos y presentamos nuestro Boletín electrónico n.° 3, agradeciendo los comentarios que hemos recibido respecto de los dos boletines previos.

En este número encontrarán dos enfoques sobre el TDAH en los adultos —a cargo de un psicólogo clínico y de un médico neurólogo—; un compendio sobre los problemas de aprendizaje en el TDAH; el interesante testimonio de una madre sobre los problemas que enfrenta y las alegrías que experimenta día a día; y una nota sobre las reuniones de madres en el APDA.

Esperamos que nuestros boletines sigan siendo interesantes para ustedes y los invitamos a continuar enviándonos sus comentarios y preguntas a través de nuestro correo electrónico.

Finalmente, les anunciamos que pronto contaremos con nuestra página web, cuya dirección les haremos llegar. Saludos!!!

Beatriz Duda
Presidenta del APDA

El TDAH en los adultos
Thomas E. Brown, PhD

El Dr. Brown, psicólogo clínico, es director asociado de la Clínica para la Atención y Otros Trastornos Relacionados, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, USA. Entre muchos otros méritos, tiene el de ser autor de las Escalas Brown para el Trastorno por Déficit de Atención y de un importante libro que ha sido traducido al español, cuyo título es Trastornos por Déficit de Atención y Comorbilidades en Niños, Adolescentes y Adultos (Masson, 2003).

Dr. Thomas E. Brown: Durante décadas el TDAH ha sido reconocido como un trastorno que afecta a los niños, mayormente a los varones, quienes son desatentos e hiperactivos. Las investigaciones en la última década han establecido, cada vez con mayor claridad, que  el TDAH  también afecta a niños que no son hiperactivos y que afecta también a las niñas. Las investigaciones actuales sugieren que este trastorno ocurre en alrededor del 7% de los niños en edad escolar, y que afecta a una niña por cada tres niños. Las investigaciones también demuestran que el TDAH es un trastorno que  usualmente  persiste hasta la edad adulta.

¿Continúa el TDAH después de la niñez?
Dr. Brown: Durante décadas se supuso que los niños superaban el TDAH cuando llegaban a la adolescencia. Las investigaciones han mostrado que el 70% de los niños que tienen TDAH en la niñez, continúa presentando dificultades debidas a este trastorno en la edad adulta.

¿Por qué todos suponían que el TDAH desaparecía en la adolescencia?
Dr. Brown: Anteriormente se consideraba que la hiperactividad era el síntoma principal del TDAH. A menudo, los síntomas de hiperactividad, presentes en este trastorno, mejoran mucho durante la adolescencia. Son los síntomas de desatención los que tienden a persistir en la edad adulta. Estos síntomas no fueron reconocidos como importantes en el TDAH hasta hace pocos años.

¿Cómo afecta el TDAH a los adultos?
Dr. Brown: Usualmente, los adultos que padecen de TDAH padecen principalmente de los problemas relacionados con la desatención. Aún cuando quieren concentrarse en una tarea, se distraen excesivamente. Frecuentemente son incapaces de recordar lo que acaban de oír o leer. Tienen dificultad para organizar las tareas relacionadas con su trabajo y a menudo son olvidadizos con respecto a lo que quieren hacer. Estos, y otros problemas relacionados, pueden causar a los adultos gran dificultad en su trabajo, en la conducción de vehículos, en las relaciones sociales, en su rol como padres y en la vida familiar.

¿Pueden los adultos con TDAH llegar a  tener éxito?
Dr. Brown: Sí, muchos adultos con TDAH son gente muy inteligente, creativa, agradable, que puede lograr mucho. Sin embargo, para muchos vivir con el TDAH como adultos es como participar en una carrera de resistencia con una mochila llena de ladrillos en la espalda. Es posible hacerlo, pero hay que esforzarse mucho y los resultados generalmente no son tan buenos como los de otros que tienen la misma habilidad y que se esfuerzan de igual modo, y que no tienen que soportar dicha carga.

¿Tiende el TDAH a ocurrir en varios miembros de la familia?
Dr. Brown: Definitivamente sí. De cada cuatro niños con TDAH, uno de ellos tiene a uno de sus padres con el mismo trastorno, aunque este último no lo sepa. Los otros tres generalmente tienen a un abuelo, un tío, una tía, un hermano o una hermana con TDAH. Este trastorno es tan hereditario como lo es la estatura.

¿Puede el TDAH ir acompañado de otros trastornos psiquiátricos?
Dr. Brown: No solo es posible sino muy probable tener TDAH junto con otro trastorno; es de dos a cinco veces más probable. El TDAH es un trastorno hereditario que a menudo se acompaña de depresión, ansiedad, abuso de substancias, trastornos del estado de ánimo o de otro tipo. A menudo los médicos de adultos pueden reconocer y tratar  los problemas asociados al TDAH, pero no reconocen o no saben cómo tratar este trastorno.

¿Qué ayuda puede prestarse a los adultos con TDAH?
Dr. Brown: La ayuda más importante para un adulto con TDAH es una cuidadosa evaluación diagnóstica y una buena y científicamente acertada educación sobre la naturaleza del trastorno, su evolución y tratamiento. En los Estados Unidos tenemos una asociación, la CHADD, que también proporciona información en español. El tratamiento más efectivo para el TDAH es la medicación. Las investigaciones han demostrado que el 80% de los adultos con este trastorno experimenta una significativa mejoría cuando toma la medicación apropiada de la manera correcta, adecuada a sus necesidades. Estos medicamentos no curan pero pueden aliviar los síntomas del TDAH, del mismo modo que los anteojos no curan pero pueden mejorar la visión cuando tienen la medida adecuada, mientras se les usa.

Además de la medicación ¿existen otros tratamientos efectivos para los adultos con TDAH?
Dr. Brown: El TDAH es esencialmente un problema químico a nivel cerebral, por lo que el tratamiento más eficaz es un medicamento que corrija este problema. Sin embargo, las pastillas no enseñan a los pacientes las habilidades que les son  necesarias. Cuando están con la medicación adecuada, muchos adultos se benefician también del coaching, que los ayuda a desarrollar habilidades para mejorar su eficiencia en el trabajo, sus relaciones sociales y su capacidad de organización. Otros pueden beneficiarse de reuniones grupales de personas con TDAH, para implementar sus capacidades, o pueden necesitar psicoterapia para resolver problemas determinados, como una baja autoestima o dificultades en su relación con los demás. Pero, sobre todo, no hemos de olvidar que los trabajos de investigación recientes han demostrado que las intervenciones psicosociales para el TDAH son más efectivas cuando se combinan con la medicación.

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Por exceso de trabajo, el Dr. Thomas E. Brown no pudo prepararnos un artículo, pero nos autorizó a utilizar este texto suyo aparecido en un boletín electrónico catalán en el 2003 (adananews n° 3); el texto original en inglés ha sido traducido por nosotros para este boletín del APDA. El último párrafo de este texto, también del Dr. Brown, ha sido reproducido de adananews, previa corrección de estilo.

Testimonio

Tengo un solo hijo, tiene 12 años de edad y está en tratamiento por TDAH. Mi embarazo fue completamente normal, trabajé hasta el último día y no tuve mayores problemas, estaba muy feliz de tener un hijo porque años atrás me habían dicho que no iba a poder concebir. El día que nació se me rompió la fuente a las tres de la mañana y luego de llegar a la clínica tuve una fuerte contracción y luego sus latidos empezaron a descender, por lo que me llevaron inmediatamente a la sala de operaciones y me hicieron una cesárea de urgencia. Su nacimiento llenó de felicidad mi hogar, fue un niño buscado, esperado y recibido con mucho amor. El primer mes estuve siempre a su lado, luego tuve que empezar a trabajar y dejarlo con una chica; nunca me dio mayores problemas, era un bebe muy bueno, casi no lloraba, era muy despierto y sonriente.

A los nueve meses comenzó a caminar sin haber gateado nunca, desde aquel momento se veía que era un niño con mucho nervio, rápidamente corría por toda la casa y parecía una locomotora. Dormía muy pocas horas y era como si lo poco que dormía le sirviera para recargar sus baterías, era un niño con unas energías increíbles, una vitalidad impresionante, mucha alegría, pero incansable; yo pensé que así eran todos los niños, pero en el fondo me parecía que era agotador, fue terrible el día a día. Para mí, cada noche significaba un alivio porque me permitía descansar. Yo no tengo padres y los de mi esposo no viven acá, así que nunca tenía con quién dejar a mi hijo, su infancia fue muy agotadora para mí, nunca tenía respiro, trabajaba toda la semana y cuando llegaba el domingo era terrible el solo pensar en qué actividades organizarle para cansarlo, pero mis intentos siempre fueron en vano.

En sus doce años de vida nunca lo he visto realmente cansado, nunca se ha dormido de cansancio, siempre ha tenido muchos problemas para coger el sueño. Además, recuerdo que desde pequeño decía que dormir y comer era perder el tiempo, que lo único que él quería era jugar, pero ningún juego lo llenaba por completo, había que hacer magia y a veces la cosa menos pensada le gustaba para jugar, como por ejemplo el cortacésped. Nunca le llamaron la atención los rompecabezas, la tele, los juegos, nada; recuerdo que casi a los siete años descubrió la tele, un día me dijo: “Mamá, qué lindos los dibujitos” y recuerdo que por primera vez veía algo de vez en cuando, pero en general nunca le llamó la atención el nintendo ni el gameboy  y llevarlo al cine era una pesadilla.

Desde que era pequeño, siempre hice que practicara algún deporte, hizo natación, fútbol y finalmente tenis de mesa. En todos los deportes siempre destacó a pesar que no ponía mucho  interés, pero el comentario de los profesores siempre fue que tenía unas cualidades enormes para el deporte. Era un niño a quien le gustaba mucho molestar, hacer bromas pesadas y en general fastidiar a quien pudiese, esto le ocasionó un grave problema social, no tenía amigos y cuando conocía a alguien, lo invitaba todos los días hasta agotarlo. Siempre fue un niño muy ansioso,  lo es hasta ahora, obsesivo, negativo. Recuerdo que desde que era pequeño, yo le comentaba a mi esposo que lo veía raro, no sabia por qué,  pero raro; visité a muchos psicólogos pero nunca lo pudieron ayudar a él, ni a mí.

Cuando era pequeño lo llevaba a un centro de estimulación temprana, iba al nido en la mañana y luego en la tarde lo llevaba allá, estuvo hasta los cinco años, y la psicóloga me aconsejó que no lo pusiera en un colegio muy estricto porque iba a perder mi tiempo y mi dinero. Como yo había trabajado tanto para que estuviera en un súper colegio, lo hice postular, en contra de su consejo, a los mejores colegios pero no ingresó a ellos. Sólo se quedo hasta el primer grado en el colegio al que logró ingresar, pues los problemas en el colegio eran terribles, casi no copiaba nada, todo el tiempo se distraía, y fastidiaba a todos  en los recreos, se la pasaba completamente solo, poniéndole cabe a todo el que pasaba.

Finalmente, decidí cambiarlo de colegio y visitar a un neurólogo, quien le diagnosticó Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad y le recetó Ritalin. Mejoró con el medicamento pero siempre me pareció terrible tener que estar pendiente de darle una pastilla cada cuatro horas, pero así lo hice durante mucho tiempo; ni siquiera podía descansar en las vacaciones, ya que empezó a jugar tenis de mesa y la verdad es que este deporte lo ayudó mucho y el medicamento le permitía jugar con mayor concentración. Actualmente sigue jugando, desde hace tres años pertenece a la selección del Perú, y actualmente es de los mejores del país en su categoría; por tener doble nacionalidad también juega en España, estando entre los ocho mejores jugadores de su edad en ese país. Aunque todo esto  suene muy bien, nuestra vida no ha sido un jardín de flores. Desde el año pasado se le cambió el Ritalin por un nuevo medicamento que se toma sólo una vez al día, llamado Strattera, que es el que  actualmente toma y cuando entrena toma media pastilla de Ritalin para mejorar su atención.

En general, puedo decir que mi hijo ha mejorado muchísimo en relación a lo que fue de pequeño, creo que fue tan difícil para mí su niñez que cuando lo miro ahora no puedo dejar de reconocer que ha mejorado mucho y así  lo dicen todos. Este año ha pasado a primero de secundaria y la verdad es que dentro de todo no me quejo, pero sigo teniendo muchos problemas de todo tipo. Por ejemplo, en estas últimas vacaciones ha descubierto la computadora y los juegos en línea y está obsesionado con esto; sé que podré manejarlo como todo, pero siempre es un niño que abarca toda mi atención y la de mi esposo y nuestra vida girará a su alrededor. Nuestro tema de conversación siempre es él, y la verdad es que sigue siendo agotador a pesar de todo; quisiera decir que está estable pero no es así, reconozco que ha mejorado  pero no lo suficiente, yo le dedico mucho tiempo y, gracias a Dios,  tanto su padre como yo tenemos una relación maravillosa con él, nos quiere mucho y nos respeta mucho pero el problema sigue latente con todo lo que lo rodea, en menor escala pero sigue.

Siempre pienso que algún día dará un cambio y que todos los consejos y todas las cosas positivas que siempre le digo algún día prevalecerán;  es mi único hijo, y quizás por algo Dios no me envió otro; llevo veinte años con mi esposo, nunca me cuidé y nunca tuve otro embarazo, como yo digo, Dios sabe por qué hace las cosas y siempre nos da lo que somos capaces de soportar. Yo llevo esto cada día mejor, sigo en la búsqueda de ayuda, de información, leo mucho para poder entender este problema y creo que lo llevo bastante bien, por lo menos siempre me quedará la satisfacción de que hice todo lo humanamente posible por sacar adelante a mi hijo, pero a veces me entra cierta incertidumbre sobre lo que puede ser su futuro; ahora entra a una etapa muy difícil y tengo que esta muy atenta a todo. A veces siento que nunca terminaré de relajarme por completo y vivir una vida normal, sólo tengo tiempo para trabajar, para mi esposo y para mi hijo, y a veces siento que me falta tiempo para dedicarme a mi.

Síndrome de Déficit de Atención y problemas de aprendizaje
Dr. Javier Flórez del Águila

De la misma manera que el llamado Síndrome de Déficit de Atención ha pasado en los últimos años a ser el motivo más frecuente de consulta en neurología infantil, los problemas de aprendizaje constituyen, a su vez, el motivo que más lleva a los padres a consultar por un hijo con déficit de atención. Sin embargo, hay que establecer un diagnóstico diferencial apropiado para distinguir si existe en cada caso una relación de causa y efecto entre el déficit de atención y los problemas de aprendizaje o si se trata de una relación comórbida. Los problemas de aprendizaje pueden ser separados en problemas generales de aprendizaje y trastornos específicos de aprendizaje.

Los problemas generales de aprendizaje pueden manifestarse de diversa manera y afectan el rendimiento académico global del niño o adolescente escolar. Equivalen a un retardo en los procesos generales de aprendizaje. Y aunque el más común es el retardo lector, involucran todas las materias académicas en un grado parejo. Pueden presentarse por diversas causas y los mecanismos etiopatogénicos son variados.

Los trastornos específicos de aprendizaje son propios de niños de inteligencia normal o superior, que carecen de alteraciones neurológicas, sensoriales o emocionales y que viven en un ambiente sociocultural, familiar y educacional satisfactorio. Estos trastornos son específicos porque comprometen sólo un área del aprendizaje, es decir, la lectura, el cálculo aritmético o la escritura. Generalmente, tienen carácter hereditario dominante y se piensa que su transmisión es cromosómica. Ellos son denominados dislexia, discalculia y disgrafia.

Está demostrado que el déficit de atención guarda relación con los problemas generales de aprendizaje y no con los trastornos específicos.  Los niños o adolescentes con déficit de atención y problemas generales de aprendizaje no pueden centrarse en las actividades escolares, no prestan atención a las exposiciones orales de los profesores, no cumplen con las tareas en el aula ni con las enviadas a la casa y frecuentemente están desinteresados en todo lo relacionado a su escolaridad. En estos casos, el déficit de atención actúa casi siempre como factor causal o factor desencadenante.

El déficit de atención no es determinante en la presencia de dislexia, discalculia ni disgrafia pero puede tener una presencia paralela que las complique.

En los problemas generales de aprendizaje, el tratamiento y el manejo del déficit de atención mejorarán sustancialmente el rendimiento global del niño o adolescente, mientras que en los trastornos específicos no tendría significación.

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El Dr. Javier Flórez del Águila, médico neurólogo,  es Jefe del Departamento de Diagnóstico del Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL). Teléfono: 344-1939. Correo electrónico: jflorezd@terra.com.pe
Este texto es el resumen del tema presentado en la Mesa Redonda sobre Trastorno por Déficit Atención con Hiperactividad, organizada por el APDA y el Colegio Newton.

Adultos con Déficit de Atención
Dr. Armando Filomeno

Hasta hace relativamente poco tiempo fue idea generalizada que el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) mejoraba espontáneamente con el pasar de los años y que en la edad adulta ya se había superado; esto llevó a que, con frecuencia, los padres descuidaran el  tratamiento esperando la remisión, que se creía que era el curso natural de este trastorno. La realidad es que en las dos terceras partes de los casos, el TDAH persiste durante toda la vida, arrastrando el paciente todas las deficiencias y frustraciones producto del trastorno en sí o del tratamiento interrumpido, inadecuado o no efectuado.

¿Qué adultos llegan al consultorio buscando ayuda para su TDAH? A continuación se van a considerar los casos más representativos:

El paciente diagnosticado y tratado desde la niñez o adolescencia, que ha recibido tratamiento adecuado y quien, al iniciar sus estudios universitarios observa que aún tiene dificultad significativa para atender durante las clases y para estudiar en casa, no contando ahora con el control ni la supervisión de los padres.

El paciente diagnosticado durante la niñez o adolescencia y que nunca recibió tratamiento adecuado o que lo recibió sólo por un tiempo y a quien sus padres interrumpieron la medicación por temor infundado, por malos consejos, por información equivocada o por creer que ya no era necesaria.

El hermano mayor de un paciente que recibe tratamiento por TDAH, a quien nunca se le diagnosticó ni trató y en quien sus padres sospechan el trastorno por las  dificultades que presenta para ingresar a la universidad, en la universidad misma o en su vida familiar o laboral.

El padre o la madre de un paciente en tratamiento, quien en la consulta reconoce que tiene las mismas características de su hijo diagnosticado como TDAH. Esto lo lleva a buscar ayuda por las dificultades que se le presentan en el aspecto laboral o en las relaciones familiares o sociales.

El adulto que ha recibido información sobre el TDAH a través de familiares, amigos,  profesionales o medios de comunicación y que con frecuencia nunca ha sido diagnosticado ni tratado; ha tenido dificultades escolares, familiares y sociales, tal vez no haya terminado el colegio o la universidad; probablemente haya consumido o consuma drogas, no tenga ocupación regular o satisfactoria y su vida personal y familiar sea problemática.

El adulto que ha tenido noticias sobre el TDAH a través de medios de comunicación del país o del extranjero y que se ha informado por la Internet o por revistas y libros, quien debido a su inteligencia y esfuerzo ha logrado superar las dificultades propias del déficit de atención y se desenvuelve exitosamente como profesional o  empresario, pero considera que el tratamiento farmacológico podría hacerle más fácil el trabajo diario. Muchas veces la quiebra de su empresa por la crisis económica lo ha obligado a tomar un empleo, en el cual le es muy difícil cumplir con los horarios y otras exigencias.

El diagnóstico del TDAH en el adulto debe ser efectuado por un profesional experto en el tema y exige que el trastorno se haya iniciado en la niñez; esto presupone que haya sido diagnosticado en la niñez o en la adolescencia, o que exista suficiente información para efectuar el diagnóstico retrospectivamente, por lo que es importante interrogar a uno de los padres, especialmente a la madre. El siguiente enlace ayuda a determinar su persistencia en la edad adulta:
http://misc.medscape.com/pi/editorial/clinupdates/2003/2499/adler-adhdscreen.pdf

La medicación que se utiliza para el TDAH en el niño y adolescente es igualmente efectiva en el adulto, pero su utilidad práctica va a depender de lo motivado que él esté para aprovechar la mejoría en la capacidad de atender y utilizarla para trabajar o estudiar con más efectividad.

El tratamiento farmacológico es a base de medicamentos estimulantes, del nuevo medicamento atomoxetina y de antidepresivos que tienen también efecto sobre el déficit de atención (bupropion o venlafaxina). El único medicamento estimulante que se consigue en nuestro medio —y el más usado en todo el mundo en los últimos cuarenta años— es el metilfenidato (inhibidor de la recaptación de la dopamina), cuya efectividad ha sido demostrada ampliamente para el control de la hiperactividad, la impulsividad, el déficit de atención y, en menor grado, para los problemas de conducta. De acuerdo a las características del paciente, especialmente si hay depresión, ansiedad, problemas de conducta o tics asociados al TDAH, o si el paciente no tolera el metilfenidato, puede optarse por la atomoxetina (inhibidor de la recaptación de la norepinefrina), que va a ser introducida en nuestro país en los próximos cuatro meses. El bupropión o la venlafaxina puede usarse si existe depresión asociada, aunque el efecto sobre la atención es modesto. Los estabilizadores de ánimo, medicamentos usados principalmente como anticonvulsivos, pueden usarse en pacientes desafiantes o violentos; como estos medicamentos no tienen efecto sobre la atención, deberá asociárseles a un medicamento estimulante o a la atomoxetina.

Como lo más probable es que el adulto con TDAH que busca ayuda tenga algún trastorno asociado —especialmente depresión, ansiedad o trastorno de conducta— va a requerir, según la severidad del problema, terapia psicológica además de la medicación. Una modalidad terapéutica que ayuda a estructurar la vida diaria del paciente y que se utiliza desde hace una década en los Estados Unidos de Norteamérica es el coaching o mentoring (que en castellano podría denominarse mentoría); en nuestro medio se está desarrollando el Acompañamiento Terapéutico (mencionado en el Boletín APDA N.° 2), que si bien tiene bases teóricas diferentes, en la práctica es muy similar al método antes mencionado y promete ser de mucha ayuda para nuestros pacientes, tanto adultos como niños. El éxito del tratamiento del TDAH en el adulto dependerá de la motivación que este tenga y del apoyo que le preste su cónyuge o pareja.

Finalmente, como el adulto con TDAH puede tener hijos con el mismo trastorno, esto complica el manejo de los niños y adolescentes con este problema, especialmente cuando el adulto no ha recibido tratamiento adecuado y no ha aprendido a manejar su problema.

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El Dr. Armando Filomeno es médico neurólogo, asesor fundador del APDA y de la Asociación Síndrome de Tourette del Perú. Ejerce la práctica profesional en el Instituto Médico Miraflores. Teléfono: 422-3108.
Correo electrónico: armandofilomeno@telefonica.net.pe

Reuniones con madres de familia en el APDA
Beatriz Duda

La idea de escribir esta nota se originó a raíz del programa Facetas dedicado al déficit de atención, emitido el 20 de diciembre último por el canal 7, cuando —al enterarse de que existía una asociación de madres de niños con TDAH— el conductor del programa preguntó: “¿Por qué una asociación de madres, y no de padres y madres?”. La respuesta que dio el neurólogo invitado fue la misma que paso a desarrollar.

La razón es muy simple: los papás prefieren no asistir a las reuniones que organiza la Asociación Peruana de Déficit de Atención (APDA); ellos participan, en un grado variable, apoyando a las mamás a resolver aspectos generales del problema de sus hijos, pero son ellas quienes se dedican de lleno a sacarlos adelante. Si viviéramos dos o más décadas atrás podría disculparse esta situación, diciendo que el padre no dispone de mucho tiempo porque sale a diario de la casa para buscar el sustento del hogar, pero esta realidad ha cambiado y actualmente son ambos, padre y madre, quienes trabajan para aportar al hogar los medios económicos para la subsistencia.

Siendo así, ¿por qué el padre siguen sin involucrarse directamente en ciertos problemas que se presentan en el hogar con los hijos? ¿Simple costumbre incorporada a través del tiempo? Dejo estas interrogantes a psicólogos, sociólogos y otros profesionales interesados en el tema.

La razón de esta nota, sin embargo, es intentar dilucidar los aportes y beneficios de las reuniones organizadas por el APDA, cuyos objetivos principales son brindar soporte emocional y proporcionar información veraz.

Los beneficios que las madres obtienen de estas reuniones son, desde mi punto de vista, los siguientes:

1. Se sienten comprendidas. Las mamás que llegan a estas reuniones, muchas veces vienen de familias que permanentemente las han criticado por el “mal comportamiento” del hijo con TDAH, atribuyendo los problemas de éste a una crianza inadecuada. El intercambiar opiniones con otras mamás que han pasado por la misma experiencia las hace comprender lo injusto de estos juicios, ya que el trastorno que nos ocupa es un problema biológico.

2. Dejan de pensar que están solas. Al conocer a otras personas que viven situaciones parecidas o iguales a las suyas y al darse cuenta de que son muchas las mamás que pasan por experiencias similares, compartiendo los mismos problemas y sentimientos —no siempre simpáticos, estos últimos— dejan de sentirse aisladas. Ello las ayuda a mirar el problema desde otra perspectiva, a ver las cosas bajo una óptica correcta, sin maximizar ni minimizar el problema.

3. Reciben apoyo emocional. Muchas veces en estas reuniones algunas mamás hacen empatía, intercambian teléfonos e inician una relación de amistad que las puede ayudar a prevenir o afrontar mejor una eventual crisis emocional, pues saben que serán comprendidas y no criticadas.

4. Aprenden a manejar mejor la conducta de sus hijos. El compartir información (a través de experiencias relatadas, lecturas recomendadas, estrategias para manejar el estrés, etc) con mamás experimentadas que ya han vivido y superado muchos de los problemas por los que ellas están pasando, les permite adquirir los conocimientos suficientes para manejar de modo más adecuado a sus hijos.

Sintetizando, deseo remarcar que la información, los consejos y el desahogo que se dan en estos espacios son de gran valor para quienes participan de ellos. En la medida de lo posible, el APDA planea extender este tipo de reuniones a un número mayor de mamás y, por supuesto, ¡la presencia de los papás será bienvenida!

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Presidenta de la Asociación Peruana de Déficit de Atención (APDA).
Correo electrónico: apda@deficitdeatencionperu.org

Enlaces 

TDAH en adultos
Para quien tenga interés en información más amplia sobre el TDAH en adultos, aquí va el enlace a un simposio sobre el tema recientemente publicado; está especialmente dirigido a los profesionales que trabajan en esta área:
www.psychiatrist.com/supplenet/v65s03/index.htm

La presencia de TDAH en alguno de los padres del  niño o adolescente  con este trastorno puede dificultarle el adecuado manejo; aquí va un enlace al respecto:
http://www.medscape.com/viewarticle/466863

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