Boletín electrónico n° 21 (22 de diciembre de 2008)

Boletín electrónico n° 21 (22 de diciembre de 2008)

Asociación Peruana de Déficit de Atención
22 de diciembre de 2008

Editorial
Importancia del tratamiento y seguimiento adecuados en el TDAH
:
Dr. Armando Filomeno
Testimonio: de la mamá de un niño superdotado con TDAH.
La terapia cognitiva: Lic. Solange V. de Majluf
Anuncios y enlaces: curso-taller de coaching, segunda edición de El niño con déficit de atención o hiperactividad: cómo pasar del fracaso al éxito, presentación del APDA en el CHADD

Editorial
Estimados amigos, terminamos un año más de trabajo por el bienestar de las personas que tienen TDAH y les agradecemos por su constante apoyo en esta labor. Cada día son más las personas informadas sobre el tema, por lo que realmente esperamos que el diagnóstico y tratamiento de esta problemática sea pronto accesible a todo peruano y a todo ciudadano del mundo.

En este número el Dr. Armando Filomeno nos informa sobre la importancia de un buen tratamiento y seguimiento en el TDAH. Luego Anita, mamá de un niño superdotado con TDAH nos cuenta de manera muy amena cómo, con el tratamiento, todo mejoró para su hijo y para su familia.

En la sección noticias está la presentación del APDA en la 20ª Conferencia Anual Internacional del CHADD en Anaheim, EE.UU., en noviembre del 2008, y la próxima publicación —por la Universidad Peruana Cayetano Heredia, en enero del 2009— de la segunda edición del libro del Dr. Filomeno sobre el déficit de atención.

Finalmente, les solicitamos nuevamente —como lo hicimos en el boletín nº 20— que se comuniquen con los miembros de la Comisión de Salud del Congreso de la República para evitar que el segundo proyecto de ley a favor de las personas con TDAH sea archivado permanentemente, como ocurrió con el primer proyecto de ley.

Les deseamos feliz navidad y un año 2009 lleno de momentos felices!!!

Beatriz Duda
Presidenta APDA

Importancia del tratamiento y seguimiento adecuados en el TDAH

Dr. Armando Filomeno

El diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) suele ser un procedimiento sencillo cuando lo efectúa un médico experto, siendo suficiente una historia clínica cuidadosa —con la madre como informante— y la aplicación de los criterios diagnósticos del DSM IV. Infrecuentemente, cuando la información proporcionada por los padres parezca ser incompleta o incorrecta, podría ser necesario pedir información a los profesores o solicitar pruebas psicológicas.

Es importante indagar sobre la posible presencia de alguno de los varios trastornos que suelen asociarse al TDAH, entre los cuales están los problemas en el aprendizaje escolar, los problemas de conducta (especialmente el trastorno negativista desafiante), la ansiedad, la depresión, los trastornos de tics (y el Síndrome de Tourette), el trastorno bipolar y el trastorno obsesivo-compulsivo.

El tratamiento farmacológico es el de eficacia más demostrada, debiendo estar a cargo de un médico experto que indique el medicamento más efectivo —a la dosis correcta y con el seguimiento adecuado—, quien además debe determinar qué terapia complementaria puede ser necesaria para que los resultados sean óptimos. En este sentido, la labor del medico en el tratamiento del TDAH es similar a la de un director de orquesta.

Para que el tratamiento medicamentoso sea exitoso, es indispensable que se haga un seguimiento adecuado, consistente en un primer control luego de tres semanas del inicio del tratamiento, un segundo control dos meses después; una vez que el medicamento es administrado correctamente y se efectúa un manejo adecuado en la casa y en el colegio, basta con un control cada tres meses mientras dure el tratamiento.

Un estricto seguimiento es indispensable para que las dosis administradas sigan siendo efectivas, para que los padres y maestros manejen adecuadamente el problema —con las lecturas necesarias—, para que se recomiende la terapia que sea necesaria, de acuerdo al trastorno o a los trastornos asociados, y para que se detecte a tiempo cualquier problema en la casa o en el colegio. Esto hace la diferencia entre el éxito y el fracaso, como se demostró en el MTA, el estudio más importante que se ha efectuado en el tratamiento del TDAH.

La primera opción terapéutica la constituyen los llamados medicamentos estimulantes; el metilfenidato el único que está a la venta en el Perú y es el que más se ha utilizado en los últimos cuarenta años. Este medicamento debe iniciarse con tabletas de Ritalin de liberación inmediata (de cuatro horas de efecto), a dosis baja, que debe aumentarse gradualmente hasta llegar a la dosis adecuada, en tres tomas diarias. Si existe equivalencia en los preparados de larga duración, las dos primera tomas pueden ser reemplazadas por una cápsula de Ritalin LA o por una tableta de Aradix Retard, debiendo administrarse una dosis de Ritalin de liberación inmediata ocho horas después. La otra opción es reemplazar las tres tomas por una cápsula de Concerta (cuyo efecto dura doce horas).

Cuando el tratamiento con el metilfenidato no es aceptable por los padres o provoca reacciones secundarias importantes —cosa que ocurre infrecuentemente— la alternativa terapéutica es la atomoxetina (Strattera, Passiva), medicamento que suele tener menor efectividad que el anterior, más reacciones secundarias y tarda más en hacer efecto. Sin embargo, es el medicamento de elección cuando el paciente tiene tics que son acentuados por el metilfenidato o cuando presenta marcada ansiedad que haga no recomendable el tratamiento con este último medicamento. Como la atomoxetina se vende libremente —aun sin receta médica— los pacientes con frecuencia no acuden regularmente a sus controles médicos periódicos, lo que atenta contra la efectividad del tratamiento del TDAH con este medicamento.

Lo más recomendable es que el niño con TDAH continúe sus estudios en el colegio que eligieron para él sus padres, con la medicación  y seguimiento adecuados y con alguna terapia complementaria, cuando sea necesaria. Sólo cuando todas las medidas se hayan agotado, debe considerase el cambio de colegio, que usualmente crea más problemas de los que resuelve.

Sobre la importancia del tratamiento y seguimiento adecuados durante el tratamiento del TDAH —el tema central de este artículo— existen muchas ideas erradas que voy a aclarar a través de frases y de situaciones que se dan en la consulta. El término Ritalin es usado como sinónimo de metilfenidato, pues durante más de cuarenta años fue el único metilfenidato que existía.

•    “El Ritalin sólo debe recetarse en casos graves”

Los profesionales que no tienen suficiente experiencia ni conocimientos en el uso de este excelente medicamento, pueden llegar a creer todo lo que se dice de él, y que es peligroso, por lo que se atreven a prescribirlo solamente cuando el niño ha repetido de año, ha tenido que ser cambiado de colegio, o cuando los padres los conminan a que se le recete a su hijo este medicamento.

•    “El Ritalin sólo debe recetarse cuando se han agotado todas las otras medidas”

No es infrecuente que el niño con TDAH pase años con diversas terapias que no resuelven el problema de fondo y llevan a que el rendimiento escolar sea cada vez más bajo y que sea peor la conducta en la casa y en el colegio. Puede llegarse al extremo de que se recomiende a los padres, desde el inicio, un cambio de colegio, a menudo a uno especializado. Esto suele ser un viaje sin retorno y va a llevar al niño a terminar el colegio —si es que logra hacerlo— con un nivel académico demasiado bajo para poder seguir estudios en una buena universidad.

Otra recomendación frecuente es que se cambie al niño a un colegio de pocos alumnos, que generalmente es un colegio de bajo nivel académico. El cambio de colegio suele repetirse varias veces hasta llegar a uno de los colegios llamados no escolarizados, en los que la asistencia es opcional y lleva con frecuencia a la vagancia y al consumo de drogas.

•    “El Ritalin es un medicamento sólo para el colegio”

Además de una atención y conducta adecuadas durante las horas de colegio, es indispensable que el niño esté cubierto en casa —durante las horas de la tarde— para que haga sus tareas satisfactoriamente y se comporte adecuadamente. También es importante que tenga efecto medicamentoso durante los fines de semana para que se comporte adecuadamente y la vida familiar sea lo más armónica posible. Por ello, por lo menos durante el primer año del tratamiento, éste debe cubrir doce horas diarias —sin interrupciones— esto es, incluyendo los fines de semana, feriados y vacaciones. Sólo cuando la conducta en casa sea “perfecta”, podrá administrase el medicamento —cubriendo doce horas diarias— sólo los días de colegio.

•    “Como el Ritalin es un medicamento controlado, las consultas periódicas sólo sirven para conseguir la receta, por lo que ellas pueden ser expedidas sin necesidad de acudir a la consulta”

Si bien el autor de este artículo ha hecho todo lo posible para que se liberalice razonablemente la venta del Ritalin, debe reconocer que al tener que venir los niños a consulta periódicamente por una nueva receta, la dosis que reciben del medicamento es la indicada por el médico. Además, de este modo es posible corregir los problemas y las situaciones que se presentan en el camino, con los consejos necesarios, con las terapias indicadas o con las lecturas convenientes; todo ello hace la gran diferencia entre seguir un tratamiento exitoso y fallido.

En la época en la que se podía comprar libremente el Ritalin, era común que el paciente no viniera a controlarse en el consultorio en muchos meses o varios años, y que los padres le dieran el medicamento incorrectamente a una dosis menor que la indicada, con menor frecuencia que la conveniente, que no lo dieran los días que no iba el niño al colegio aunque este tuviera problemas de conducta, etc. Junto a esto no había un control adecuado en casa, no se le daban las ayudas necesarias al niño y con frecuencia la madre lo dejaba solo con las tareas antes de tiempo.

Estos y muchos otros aspectos del TDAH y de su tratamiento —incluyendo diversos temas que se están discutiendo en los últimos años— son tratados ampliamente en un libro que se publicará en enero del 2009.*

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Correo electrónico: armandofilomeno@telefonica.net.pe

* Filomeno,  Armando. El niño con déficit de atención o hiperactividad: cómo pasar del fracaso al éxito. Segunda edición actualizada y aumentada. Lima: Universidad Peruana Cayetano Heredia. En imprenta. Enlace al prólogo de la segunda edición.

Testimonio
Anita, mamá de un niño superdotado que tiene TDAH, nos cuenta sobre los buenos resultados del tratamiento.

Mi hijo siempre ha sido un niño muy activo, ojo no HIPERACTIVO, como estamos acostumbrados a ver a los niños super inquietos que se paran, no pueden estar mucho tiempo en su sitio, juegan todo el tiempo y parecen eléctricos, como si los hubieran conectado con pilas Duracell!!

Mi hijo no era, ni es así, pero nunca puede estar sin hacer nada, simplemente descansando o haciendo una siestecita después de almuerzo por ejemplo, él no puede hacer nada de esto; cuando llega del colegio se toma su HORA LIBRE como él la llama y hace lo que desea, puede jugar en la computadora, chatear, jugar con el Nintendo Wii, o con el DS (nintendo de doble pantalla), o con el PSP (play station portátil), o leer un libro.

Le gustan los libros de Harry Potter, lee mucho, este año se propuso leer la saga completa de H. Potter y lo consiguió, cosa que me hace feliz porque siempre lo he incentivado a la lectura; incluso ya es costumbre en nosotros, cuando vamos al cine después entramos a Crisol y compramos un libro para cada uno, es algo así como cuando vas al Chifa y pides Inka Kola!!ja!ja!

A veces en su hora libre simplemente pone sus CDs de Naruto que le encantan (es una serie japonesa), en fin termina su hora y recién va a almorzar; esto es un acuerdo entre los dos, porque me di cuenta que cuando llega del colegio no tiene hambre y es un martirio para que coma toda la comida, pero si espero una hora ya no tengo problemas y come rápido y tranquilo, por lo menos ahora que está con el tratamiento. A veces pienso que quizá sea la pastilla la que le quita un poco el apetito porque después de las 7 p.m. le da mucha hambre y pide su lonche, a veces hasta se prepara algo en la cocina, pero no me preocupo porque está en su peso normal y es uno de los niños más altos del salón, tiene 1.48 de estatura y pesa 45 kilos y solo tiene 10 años, el próximo año entra a 5to grado y con muy buenas notas, las mejores de su clase.

Mi hijo es un niño prácticamente único, mi esposo tiene tres hijos de su primer matrimonio pero ya tienen 31 años la mayor, 27 el segundo y 23 el último, ahora dos de ellos viven con nosotros y ambos ya son profesionales y trabajan, lo que es un buen ejemplo para mi hijo y me alegra. Ellos también son chicos educados y buenos, quieren a su hermanito, cada uno a su manera, a veces lo fastidian, le juegan, lo persiguen, etc. y lo corrigen cuando comente algún error, pero siempre con respeto.

Su papá y yo siempre le hemos fomentado que quiera a sus hermanos, porque son su familia más cercana y hasta el día de hoy puedo decir que lo hemos logrado, él adora a sus hermanos, pero por la diferencia de edades es casi como si fuera hijo único, es el más engreído por todos, aunque a veces él quiere el pedazo de panetón o el helado más grande y lógicamente los hermanos se encargan de ponerlo en su sitio y le hacen ver que todos tenemos el mismo derecho y que no por ser el más pequeño puede abusar, entonces es cuando él se da cuenta que también tiene sus límites. Éste es un poco el entorno familiar en el que se desarrolla mi hijo.

Cuando él nació, a los cuatro meses nos fuimos a vivir al Brasil por el trabajo de su papá y vivimos allá cinco años, cuando regresamos ingresó a un colegio alemán y solo hablaba portugués, entendía muy poco de castellano, pero a los cuatro meses de estar en el colegio comenzó a hablar y se soltó con una facilidad increíble; siempre fue un niño sociable, alegre, juguetón y feliz. Destacó mucho en resolver problemas de matemáticas desde muy pequeño, incluso aprendió a leer antes que los demás. En el 2do Kindergarten le gustaba organizar los juegos y que los otros niños le obedecieran e hicieran lo que él decía. Mientras fueron muy pequeños todos le obedecían, pero en 1er grado comenzaron los problemas, además cambiaron a los niños de salones y eran otros niños que él no conocía, incluso la profesora también era otra.

Infelizmente esta profesora en vez de ayudarlo lo trabajo abajo, nunca faltan los profesores con pensamientos antiguos o que no tienen paciencia y quieren que los niños obedezcan como borreguitos, como en mis tiempos, que si no obedecías te daban reglazos en las manos y a los chicos les jalaban de las patillas!!! y lo peor es que a los papas les parecía bien!!

Bueno esta nueva profe le tocó en 1er y 2do grado. En 2do grado la cosa se puso peor, ya mi hijo había desarrollado antipatía hacia esa profesora y el sentimiento era mutuo; la profesora tampoco le tenía simpatía porque él no hacía lo que ella quería, incluso a veces hasta lo botaba del salón y él salía cantando en voz baja, como diciéndole si tú me ridiculizas con mis compañeros yo no tengo por qué respetarte. Esta reacción fue quizá porque desde muy pequeño mi forma de educarlo no ha sido prohibiéndole cosas, ni gritándole, sino siempre le daba explicaciones, siempre le decía por qué le pedíamos que no haga tal o cual cosa, no quería que fuera como a mí me educaron.

Mientras mis padres trabajaban duro en provincias a mí me dejaron con mi abuela que me crió a la antigua, y mis hermanas mayores que me llevaban ocho y seis años, y yo las veía como a unas tías, yo quería que mi hijo fuese diferente, que aprenda a razonar con las cosas y que no se deje mandar como un simple soldado, a rajatabla todo le que le dicen!!, por lo que hasta ahora si alguien le pide algo él pide razones y si esas razones son convincentes, él obedece sin chistar; tampoco es un niño atrevido o malcriado, en ese sentido nunca he tenido problemas con él.

En su colegio usan un sistema en el que varios profesores les enseñan desde 1er grado, no es solo un tutor que les enseña todo; cuando estuvo en 1er y 2do grado consulté con otros profesores sobre la conducta de mi hijo y casi todos me dijeron que no tenían problemas con él, que era un niño normal, pero su tutora, era justamente la que le enseñaba Castellano, no lograba entender por qué un niño tan inteligente como él no obedecía sus ordenes, y siempre lo estaba comparando con otros e incluso con las niñas porque estas sí se portaban bien, NO COMO ÉL!!!

Mi hijo sufría mucho a tal punto que llegó a pedirme que lo cambie de colegio, y con todo lo que quería a sus amigos. La directora del colegio incluso hasta le puso matrícula condicional, o sea si ese año sacaba menos de 13 en conducta lo botaban del colegio a pesar de las notas de los cursos, que en ningún caso bajaban de 18 en la libreta.

Durante esos años él ya había estado con tratamientos psicológicos en tres lugares diferentes, pero no veía cambios, hasta que lo llevé a una neuróloga que en la primera cita me dijo que no le parecía que tuviese hiperactividad, pero que tomara otro tratamiento psicológico y que regresara en 3 meses, si después de ese tiempo él no cambiaba entonces había que darle Ritalin. Me pareció una persona muy comercial, no analizó bien a mi hijo, solo le hizo unas pocas preguntas y le pidió que dibujara un cubo, por lo que no me convenció, y continuó con su nuevo tratamiento de terapias pero en un estudio de psicólogos conocidos en San Isidro, que la misma psicóloga del colegio me recomendó, aún así no mejoró mucho, por lo menos no con su tutora que era la que ponía las notas de conducta.

Yo andaba más estresada que nunca, y cada día que iba a recoger a mi hijo al colegio mi cabeza solo pensaba: “Ojalá que hoy no haya tenido ningún problema!! Por favor Diosito apiádate de mí!! “

En fin, lo que hoy parece chiste, en su momento fue muy duro para mí y para mi familia. Pero Dios es grande, alguien me dijo que vea a otro neurólogo y me conseguí datos de dos neurólogos muy conocidos, fui al primero, quién en la primera visita me dijo que no le parecía a simple vista que mi hijo fuera un niño hiperactivo, pero me recomendó una nueva psicóloga que era especialista en determinar si él niño tenía o no hiperactividad.

Hoy puedo decir que yo hacía todo lo que me decían, aunque tuviese que gastar lo que sea, solo quería ver a mi hijo vivir como cualquier otro niño feliz. Esta nueva psicóloga nos ayudó muchísimo, ella fue quien nos hizo entender este problema con los niños, le hizo muchas pruebas, todo como en un mes, y finalmente nos dijo que tenía una inteligencia de 147, lo que quería decir que era más que super inteligente, era UN GENIO, y que debíamos aprovecharlo al máximo porque casos así eran muy pocos. También nos dijo que efectivamente tenía HIPERACTIVIDAD pero no por eléctrico, sino por impulsivo, o sea que él tenía momentos que no pensaba antes de hacer algo, y que simplemente las hacía porque le parecía gracioso, y después cuando lo castigaban o le llamaban la atención se daba cuenta de su error.

Tengo que decir que era verdad, a veces hasta me decía: “Anita (él no me dice mamá, me dice Anita), no sé por qué me porto mal, no entiendo”. Luego con los resultados de la psicóloga regresamos donde el doctor, quién le recetó el tratamiento de Ritalin pero en dosis mínimas que hasta ahora toma. Felizmente hoy ya están aquí las pastillas Concerta que tienen efecto de 12 horas, él toma  a las 7 a.m. y le dura el efecto hasta las 7 p.m.; después de esa hora ya no le damos porque según el doctor le quitaría el sueño y no podría dormir.

Después de un mes aproximadamente comenzamos a ver los cambios, sobre todo en el colegio. Para suerte de nosotros la profesora tutora de 2do grado renunció, tenía muchos problemas con otros niños también y tenía problemas familiares incluso, entonces pusieron otra profesora auxiliar que la reemplazó desde setiembre. Eso más el tratamiento farmacológico, le hizo recuperar a mi hijo su autoestima y terminó el año con 15 en conducta y con un promedio final de 19 en notas de cursos.

Al año siguiente sacó 17 en promedio de conducta, y ahora en cuarto grado tiene 18 y nunca más ha tenido problemas con otro profesor, incluso es líder con sus amiguitos, tiene un grupo que lo estima, lo que como mamá me hace muy feliz.

Después de todos los problemas que vivimos: ¿te imaginas que boten a tu hijo del colegio a los 6 ó 7 años? Cualquiera  que viva una situación como esta se imagina un futuro pésimo para su hijo, envuelto en las drogas y rechazado en otros sitios. Felizmente no fue así, en nuestro caso después de pasar por varios psicólogos, neurólogos y lugares de terapias, llegamos al lugar adecuado y hemos podido ayudar a nuestro hijo, y ha vuelto la paz y tranquilidad a mi hogar. Tanto así que este año mi hijo participó en un concurso de matemáticas interescolar y quedó en 1er puesto, ganando la medalla de oro en su categoría de todos los 4tos grados entre 15 colegios que se presentaron. Fue uno de los momentos más lindos y emocionantes de nuestras vidas, ¡estuvimos allí mi esposo y yo!

Este año ha sido su mejor año, además la directora de primaria del colegio que en un tiempo hasta yo le tenía miedo, hace pocos días se acercó a mi hijo y lo felicitó, le dijo que este año solo había escuchado cosas muy buenas de él, y que siga así para que sea un gran hombre de bien en el futuro. ¡¡uuff!! ¡¡Y yo que la creía una bruja!!

Definitivamente todo en la vida tiene solución, a veces no queremos aceptar que nuestros hijos tienen una deficiencia, y creemos que son perfectos y que los demás son los malos, pero aunque la realidad sea otra, lo importante es ayudarlos y colaborar con especialistas adecuados para el bien de todos, sobre todo de nuestros hijos.

He querido compartir con ustedes esta experiencia para poder ayudar a otras personas que puedan estar como yo y como mi hijo, pues siempre hay una salida para todo cuando realmente la buscamos.

Abrazos, mamá Anita.

La terapia cognitiva
Lic. Solange V. de Majluf

La terapia cognitiva es un procedimiento activo, directivo, estructurado y de tiempo limitado que se utiliza para tratar distintas alteraciones psicológicas y psiquiatricas (por ejemplo, la depresión, la ansiedad, las fobias, etcétera). Se basa en el supuesto teórico subyacente de que las emociones y la conducta de un individuo están determinadas en gran medida por el modo que tiene dicho individuo de estructurar el mundo. Sus cogniciones (traducidos en “pensamientos automáticos”) se basan en actitudes o supuestos (esquemas) desarrollados a partir de experiencias tempranas anteriores. Por ejemplo, si una persona interpreta todas sus experiencias en términos de si es competente y esta capacitada, su pensamiento puede verse dominado por el esquema, “si no lo hago todo a la perfección, significa que soy un fracaso”. Consecuentemente, esta persona responderá a las situaciones que se le presenten  en términos de adecuación y competencia, incluso aunque dichas situaciones no tengan nada que ver con la dimensión de competencia personal. Esta comprensión resulta fundamental para  poder ayudar a los pacientes a descubrir las reales causas de sus problemas, lo cual no solo ayudara a instalar esperanza sino también a lograr que este logre su máximo potencial.

Este podría ser el caso de muchos niños, adolescentes y adultos que,  abrumados por la ansiedad o la desesperanza no logran salir adelante en sus estudios o en las tareas que emprenden. Veamos el caso de Carlos, un adolescente de 17 años que durante toda su secundaria presento un desempeño académico pobre. Al realizar el análisis del  problema, se encontró que el muchacho reportaba intensos niveles de ansiedad cada vez que estaba en clase de matemáticas y ciencias; igualmente cuando estando en casa, se acercaba la hora de hacer las tareas. El paciente respondía con mucha ansiedad y su respuesta a la misma era la de “desconectarse” de la clase, mirar por la ventana o ponerse a  hacer sus planes del fin de semana. Los típicos pensamientos automáticos reportados en esos momentos eran: “esto es muy difícil, si pregunto los demás creerán que soy bruto, soy un fracaso para los números”. Evidentemente el esquema de perfección de Carlos, no le permitía  tolerar las muchas veces frustrante camino del aprendizaje, ya que cada vez que este se le complicaba, Carlos “escapaba” lentamente de la situación problemática, lo cual reducía su ansiedad en el corto plazo, pero agravaba sus problemas académicos a largo plazo. Este es un clásico caso donde  los pensamientos automáticos y los esquemas subyacentes generan niveles de ansiedad tan altos, que impiden al paciente lograr sus metas académicas.

Las técnicas terapéuticas van encaminadas a identificar y modificar los pensamientos automáticos distorsionados y las falsas creencias (esquemas) que subyacen estas cogniciones. El paciente aprende a resolver, y situaciones que anteriormente habían sido considerado insuperables, mediante la reevaluación y modificación de los pensamientos, se le ayuda a pensar y actuar de un modo mas realista y adaptativo, reduciendo y eliminando así los síntomas. La terapia cognitiva se sirve de una amplia variedad de estrategias para lograr sus metas terapéuticas. El objetivo de las técnicas cognitivas es delimitar y poner a prueba las falsas creencias y los supuestos desadaptativos específicos del paciente. El método consiste en experiencias de aprendizaje altamente específicas dirigidas a enseñar al paciente lo siguiente:

– Conocer los pensamientos automáticos negativos
– Identificar las relaciones entre cognición, emoción y conducta
– Examinar la evidencia a favor y en contra de sus pensamientos distorsionados
– Sustituir estas cogniciones desviadas por interpretaciones mas realistas; y
– Aprender a identificar y modificar las falsas creencias que le predisponen a distorsionar sus experiencias.

En contraste con las terapias tradicionales (psicoanálisis, terapia centrada en el cliente), el terapeuta se encuentra en continua actividad e interactúa intencionalmente con el paciente. Se estructura la sesión según un diseño especifico que requiere la participación y colaboración del paciente. La terapia cognitiva se centra en los problemas “aquí y ahora”, aunque no ignora el origen histórico de los esquemas, los cuales son trabajados luego del alivio sintomático. La terapia cognitiva no interpreta factores inconscientes, más bien se centra en la medicación de creencias desadaptativas por otras más funcionales.

La terapia cognitiva también difiere de la terapia conductual en el mayor énfasis sobre las experiencias internas (mentales) del paciente, tales como pensamientos, deseos y actitudes. Tal vez lo que más distingue la terapia cognitivo conductual de las demás corrientes es su estrategia de investigación empírica. Así, casi todas las experiencias pueden darnos la oportunidad de realizar un experimento relevante a los puntos de vista o creencias negativas del paciente. Si este piensa, por ejemplo, que todas las personas con las que se encuentra la rechazan, podríamos ayudarle a establecer un sistema para juzgar las reacciones de los demás y animarle a realizar evaluaciones objetivas de la expresión facial y los movimientos corporales de las personas. Si el paciente anticipa que no podrá realizar las tareas acordadas, se puede elaborar una escala gradual de tareas conforme su grado de dificultad, establecer estrategias y un registro de sus logros en cada paso, y así sucesivamente.

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La Lic. Solange V. de Majluf es psicóloga cognitiva; desarrolla su actividad profesional en INFATEC – Instituto Familiar de Terapia Cognitiva.
Correo electrónico: solange@infatec.com.pe

Noticias y enlaces

20ª Conferencia Anual Internacional del CHADD en Anaheim, EE.UU.
Entre el 12 y el 15 de noviembre del 2008 se efectuó la Vigésima Conferencia Anual Internacional del CHADD (Children and Adults with Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder) en Anaheim, California, USA. El APDA fue representada por su presidenta Beatriz Duda, su vicepresidenta Maya Echegaray y su neurólogo asesor Armando Filomeno, quienes hicieron una presentación sobre el APDA en la sección Innovative Programs. Enlace al texto en inglés.  Enlace al texto en castellano.

35º Curso-Taller de Coaching para el TDAH
El jueves 8 de enero del 2009 se iniciará el trigésimo quinto Curso-Taller de Coaching para el TDAH, que tendrá una duración de ocho semanas y será dictado por Beatriz Duda, presidenta del APDA y coach de TDAH. Quien esté interesado en participar puede comunicarse con:
apda@deficitdeatencionperu.org

Segunda edición del libro del Dr. Filomeno
Habiéndose agotado la primera edición, en el mes de enero del 2009 aparecerá la segunda edición actualizada y aumentada del libro El niño con déficit de atención o hiperactividad: cómo pasar del fracaso al éxito, cuyo autor es el Dr. Armando Filomeno. Será publicada por la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Enlace al prólogo de la segunda edición.

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