Acompañamiento terapéutico

Acompañamiento terapéutico

Psicólogas Carolina Benavides y Roxana Dubreuil

Definición del Acompañamiento Terapéutico
El Acompañante Terapéutico (AT) es una persona que, sin necesariamente ser un psicólogo graduado, ha recibido un entrenamiento teórico-técnico para participar en un equipo multidisciplinario, realizando un rol dinámico, con el fin de asistir a personas que sufren de algún trastorno que afecte su psiquismo y con ello su adaptación a la vida familiar y social. Al trabajar con AT, el terapeuta no sólo cuenta con el material que el paciente le ofrece, sino también con información acerca de las dificultades en su vida diaria, con los miembros de la familia y en general sobre los vínculos que establece. Es participando de la vida diaria del paciente en donde suelen ponerse en evidencia los aspectos patológicos y las partes sanas más importantes de muchos pacientes, que tardarían mucho tiempo en ponerse en evidencia si sólo se contase con el material ofrecido por el paciente en sesiones terapéuticas individuales.

Será requisito indispensable que el AT posea un yo suficientemente fuerte como para tolerar la ansiedad, la frustración y el ataque a su integridad psíquica, a que se ve expuesto al asistir a personas que tienen dificultades. Deben ser personas dispuestas a asumir un compromiso con la convicción de que la constancia del vínculo posibilitará una interrelación madura. El AT forma parte de un equipo terapéutico, conformado al menos por dos personas: un terapeuta y el AT. Con frecuencia también se incluye al psiquiatra, neurólogo, médico, profesor, etc. Será de vital importancia que los miembros del equipo terapéutico trabajen juntos como un todo, manteniendo una comunicación constante y una línea de trabajo consistente para que el tratamiento resulte efectivo.

El Acompañamiento Terapéutico consiste en acompañar al paciente en su día a día, a través de sus diversas actividades, ayudándolo a desenvolverse mejor en éstas y a detectar y resolver las dificultades que tenga en su vida diaria. Su función es cumplir las disposiciones determinadas por el equipo terapéutico siendo él un agente de cambio que estimula potencialidades en el paciente para desarrollar su proyecto de vida.

Una de las grandes ventajas de esta técnica es que permite aprender mucho sobre los pacientes y sobre el propio modo y estilo de relacionarse con ellos. También permite observar cómo los pacientes funcionan en su ambiente y cómo interactúan con los demás miembros de su familia, información a la cual el terapeuta no tiene acceso directo. Resulta incluso un estímulo profesional trabajar en equipo con otros profesionales de la salud.

Funciones del Acompañante Terapéutico
Por tratarse de un trabajo técnico y con límites definidos, es necesario delinear las funciones del Acompañante Terapéutico.

  1. Contener al paciente.- En términos de Winnicott (1965), el holding se basa en la provisión de un ambiente que reconozca las necesidades del niño y que las acepte y tolere. En el caso del AT, ésta es la función primordial y se da desde el inicio del tratamiento hasta el final. El AT hace las veces de un soporte o continente de la ansiedad, angustia, miedo, desesperanza, alegría, gratitud, etc. del paciente. Es quien los escucha y acompaña, junto con el equipo terapéutico.

  2. Ofrecerse como modelo de identificación.- Lo quiera o no el AT, dada su función de trabajar a un nivel directo, será una muestra de cómo actuar y reaccionar ante situaciones de la vida diaria. Resulta terapéutico porque el paciente encuentra otras formas de vinculación a las que había estado sometido, porque indirectamente aprende a esperar y a postergar, y porque se le permite adquirir mecanismos de defensa más adaptativos.

  3. Prestar el Yo.- Significa impulsar al paciente a planificar y decidir sobre asuntos que él aún no es capaz de hacer con el propósito que éste se desarrolle. Por ejemplo, organizar y cumplir con las actividades diarias, verificar que cumpla sus citas con el médico, dentista, psicoterapeuta, etc., e incluso tomar decisiones si el paciente no está en condiciones.

  4. Percibir, reforzar y desarrollar la capacidad creativa del paciente.- Primero, durante el diagnóstico se intentará registrar las capacidades evidentes y las latentes del paciente de manera que se las organice en orden jerárquico. Luego, se reforzará el desarrollo de las áreas más organizadas buscando reducir los efectos de los aspectos más perturbados. El propósito de canalizar las partes más desorganizadas del paciente es sacar a la superficie toda esa creatividad o estilo particular del paciente, que ha permanecido oculto durante tanto tiempo para poder estructurar su personalidad de manera más consciente y lúcida.

  5. Brindar su información para la comprensión global del paciente.- El AT brindará información fidedigna sobre el comportamiento del paciente fuera del espacio terapéutico. Será él quien verá con quién se vincula el paciente, qué tipo de emociones predominan en sus relaciones y reacciones, qué conductas suelen llamar la atención, su tipo de alimentación, sueño, hábitos de higiene, etc.

  6. Representar al terapeuta.- Para el paciente, el AT es como una extensión del terapeuta fuera de los límites del espacio terapéutico. Por lo tanto, en ocasiones el AT tendrá que ayudar al paciente a digerir ciertos señalamientos hechos en la sesión terapéutica, intentando reforzarlos.

  7. Servir como agente catalizador de las relaciones familiares.- Dada su neutralidad y su capacidad de ver objetivamente las situaciones y relaciones familiares, el AT funcionará como una especie de árbitro cuando hay situaciones familiares conflictivas. Es conveniente que el AT evite que cualquier miembro de la familia perpetúe los síntomas del paciente o sabotee el tratamiento.

  8. Investigación.- Es el AT quien tendrá que investigar las potencialidades del paciente para proponerle tareas acorde con sus intereses que le permitan recomponer su realidad y elaborar un proyecto de vida.

Ámbito de acción del Acompañante Terapéutico
El AT trabaja con pacientes que presentan trastornos de alimentación, adicción, depresión retardo mental, autismo, trastornos de la personalidad, trastornos psicóticos, y otras patologías. Se está considerando su posible rol en el manejo de pacientes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

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Las psicólogas Carolina Benavides y Roxana Dubreuil son fundadoras de la Sociedad Peruana de Acompañamiento Terapéutico. E-mail: sociedadperuanadeat@hotmail.com

Artículo aparecido en el boletín electrónico n. 2 del APDA, del 19 de diciembre del 2003.

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