Yearly Archives - 2017

¿Por qué no pude arreglar mi vida antes? Michelle Baril-Price, The Globe and Mail Inc.

 

De Michelle Baril-Price, The Globe and Mail Inc.
Traducido por Juan José Calderón.

Cuando vi el documental “La naturaleza de las cosas: TDAH, no solo para niños” me puse a llorar inmediatamente, las historias que contaban resonaban mucho con la mía.

Al día siguiente, averigué cuanto podía sobre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Sin embargo, me pase meses yendo entre la negación completa y la aceptación, antes de llamar a un doctor y hacerme ver. Debo haber sonado desesperada por teléfono porque me atendieron inmediatamente.

Probablemente estés pensando “¡excelente!”, “¡felicitaciones”, pero la cuestión es que, tengo 40 y tantos años, he leído todo lo que hay por leer sobre las novedades en salud y ciencia, y nunca supe que los síntomas que sentí toda mi vida no eran la norma. ¿Cómo no me di cuenta? ¿Cómo los doctores no se dieron cuenta?

Cuando empecé a investigar sobre el TDAH, me quedó clarísimo que mis conceptos erróneos e ignorancia sobre el desorden me habían confundido. Mi cabeza estaba llena de pensamientos y arrepentimientos. Me sentía engañada. Finalmente, me dije a mí misma que no podía cambiar el pasado, pero sí podía difundir el hecho de que el TDAH puede ser muy diferente del concepto que se tiene del niño hiperactivo acelerado.

Para mí, esto era el TDAH: yo de niña, sentada en clase, en silencio, pretendiendo escuchar al profesor. Mientras tanto, estoy mirando y dibujando el pajarito que se ha posado en el árbol de afuera. Estoy escribiendo poesía en mi cuaderno y, también, estoy re-leyendo capítulos enteros de mis libros de texto y tomando muchísimos apuntes porque no recuerdo lo que acabo de leer, ya que sigo pensando en el pajarito de afuera. Yo era la niña que levantaba la mano primero cada vez que el profesor necesitaba ayuda. Lo mejor de mis días de colegio era ir por el pasillo al armario de arte, donde me perdía entre las pinturas y los papeles de colores.

Otro ejemplo: estoy en la universidad, perdida entre las repisas de la biblioteca, leyendo y aprendiendo sobre cosas que no tienen nada que ver con lo que estoy estudiando. No es que tenga un déficit en la atención, tengo la atención “esparcida”. Si hubiese considerado cambiarme de rama, estaría cambiándome cada mes. Eventualmente, me diagnosticaron depresión y ansiedad. No soy capaz de explicar qué parte de lo que me está afectando es porque no soy capaz de “ordenarme” al igual que los demás. No soy capaz de articular, paso la mayoría del tiempo escuchando mis propios pensamientos peleándose, dando vueltas en mi cabeza, el ruido, el caos implacable que me agota al punto de que no soy capaz de estar conectada con otros.

Lo único que quiero es dormir, pero incluso ahí, no encuentro paz. Dibujo y escribo como una forma de escape artístico. No entiendo cómo otros son capaces de saltar de un escalón a otro, avanzando en sus vidas, mientras yo me quedo atrás. Me considero una mujer inteligente, y creo que debería ser capaz de hacer lo mismo, pero no puedo.

Años después, estoy en la cocina, mirando por la ventana. Veo árboles, pájaros, el grass meciéndose. No sé hace cuánto estoy aquí. Hay un peso vacío dentro de mí que me impide moverme. Estoy sentada minutos, horas, mirando el mismo árbol, mis partes física, emocional e intelectual peleándose entre sí.

De pronto, varios pensamientos irrumpen en mi cabeza, de ayer, hoy y mañana. Pensamientos, recuerdos, diálogos, caras, emociones, preocupaciones, cosas que debería estar haciendo, todas inundando mi cabeza y ahogándome en una frustración abrumadora. Tengo que lavar la ropa, hacer la comida, sacar al perro, terminar el libro que empecé a escribir hace siete años. Los chicos van a llegar en cualquier momento, hacer la comida, pintar las paredes. Pero no puedo moverme. Sé que debo hacerlo, pero no puedo.

Temo que otros me vean como una persona floja, incompetente, que no merece la vida que ha logrado formar para sí. “Esfuérzate un poco más”, “aguántate”, “todos tienen que lidiar con cosas así”, “la vida es difícil, solo hazlo”. Pero, mientras veo por la ventana, la parte de mi cerebro que se supone debe decirme que me levante, está apagada, dejándome relegada hasta que se vuelva a prender. No tengo idea cuánto demore. A veces es un pensamiento, otras veces es algo que veo o escucho que me saca del estupor.

Hasta que eso pase, estoy sentada aquí, jugueteando con los dedos, los pensamientos revoloteando en mi cabeza, mi hiperactividad casi imperceptible para los demás. Más tarde, estoy criticándome: por qué no me levanté, por qué desperdicié tanto tiempo haciendo nada. Y así el ciclo continúa.

El TDAH no toma vacaciones. Muchas veces, si no es tratado, puede volverse penetrante, debilitante y devastador. Antes de ser diagnosticada, los días y años pasaban, yo vivía, pero sin vivir, sobreviviendo, pero sin prosperar. En ocasiones, cuando la niebla menguaba, me encontraba preguntándome por qué no tenía objetivos, por qué no me esforcé más, por qué dejo todo lo que empiezo, por qué nunca voy a ninguna parte. Me preguntaba qué era lo que estaba mal conmigo. Desde que empecé a tratarme, he conseguido una calma interna que es nueva para mí. Aparentemente no todo hueco es un abismo y no toda colina es una montaña. No tengo que hacer todo lo que está en mi “lista de cosas por hacer” al mismo tiempo y no tengo que llenar cada silencio con mi voz. La medicación no organiza mi día, no me recuerda recoger a mis hijos o pasear al perro. Pero me da una paciencia que no tenía antes. Me permite moverme cuando he estado mirando por la ventana por mucho rato.

Sin tratamiento, no habría podido terminar este artículo. Por el contrario, lo habría hecho y re-hecho durante los siguientes 5 años, transformándolo en algo ininteligible. Ahora siento que tengo la capacidad de escoger ser parte del juego si es que quiero. De repente termine ese libro que estoy escribiendo, de repente empiece uno nuevo. Prometo que no será corto.

 

CURSO – TALLER: HERRAMIENTAS DE COACHING PARA PADRES DE CHICOS CON TDAH

¿Conoces la información actualizada sobre el TDAH? ¿Sabes las causas que lo originan? ¿Te has informado sobre el tratamiento exitoso? ¿Sientes que necesitas conocer más a fondo una metodología efectiva de abordaje a las características del TDAH?

Este curso entrega una visión general de lo que significa el TDAH en el desarrollo de la vida de la persona, además de aprender a utilizar estrategias para apoyar a la persona que lo tiene a manejar de manera eficaz sus características.

¿Qué se necesita para asistir? ¡Deseo de aprender!

¿Quiénes pueden participar? Toda persona interesada en el tema, sin importar su ocupación o profesión.

Temario:

  1. Concepto del TDAH: definición e historia, diagnóstico, trastornos asociados.
  2. Implicancias y tratamiento del TDAH: áreas afectadas, tratamiento multidisciplinario, funciones ejecutivas comprometidas.
  3. El coaching de TDAH: definición, historia, campos de aplicación.
  4. El coaching de TDAH II: objetivos, metodología, técnica de preguntas.
  5. Coaching de TDAH para niños: desde la casa, desde la escuela.
  6. Coaching de TDAH para adolescentes: cambios biológicos, retos, aplicación.
  7. Coaching de TDAH para adultos: temas frecuentes, área familiar y laboral.
  8. Coaching de TDAH – APDA: principios fundamentales, labor del coach.

Datos:


8 sesiones de 2 horas cada una, una vez a la semana
en Magdalena
 Inicio: martes 6 de febrero 2018
Tel. 993-860-841, sheila@deficitdeatencionperu.com
Horario: 6 a 8 pm
Costo: S/. 500 Nuevos Soles las 8 sesiones
Mínimo de participantes: 10 personas

 

Comentarios de estudiantes del Curso de especialización en coaching educativo y de TDAH

El curso es un espacio de aprendizaje y crecimiento personal. Bea y Maya comparten su profundo conocimiento sobre el tema y nos llevan a “tomar acción” a través de videos, lecturas, prácticas e intercambio de experiencias. Nos brindan no solo conocimientos, información actualizada, herramientas y estrategias sino también la posibilidad de ser parte de un reto: ayudar a aprender, generar nuevos hábitos, cumplir metas, lograr el cambio. Una vez más les digo: Cuánto se está haciendo, tanto por aprender… y difundir!

Ma. Amalia Puccinelli, psicóloga
14ª Promoción, 2016

 

Entrenarme como Coach de TDAH ha sido un proceso de autodescubrimiento y compromiso progresivo, ahondé en información científica y actual sobre el TDAH y el cerebro, conocí la poética visión de Barkley sobre las funciones ejecutivas y aprendí herramientas para empoderar a las personas con TDAH en sus vidas. Esta formación, además de naturalmente permitirme hacer Coaching grupal e individualmente, significó un impulso para sensibilizar a otros sobre el trastorno, brindar capacitación, escribir artículos, realizar investigación; creo que a través de ella puedo contribuir a que las familias y las escuelas sean espacios de aceptación e inclusión, así como, propicios para el el soporte y el desarrollo de la autoestima y potencialidades de los niños y jóvenes con TDAH.

José Antonio Panduro Paredes, psicólogo
11ª Promoción, 2015

 

Gracias por haber compartido sus conocimientos, experiencias y amor por la educación. Sin su generosa apertura a enseñar, mi vida no hubiera dado un vuelco completo como lo es hoy! Me formé con las mejores para ser la mejor para mi hija y para quienes ahora puedo apoyar!! Eternamente en mi corazón.

Fabiola Pastrana, educadora
Trujillo, 2016

 

Soy profesor y trabajo en Secundaria en un colegio particular de Lima. Tuve la gran oportunidad de seguir el curso sobre Coaching Educativo para el TDAH. Las enseñanzas aprendidas en el curso han complementado enormemente mi labor como maestro: al comprender mejor a mis alumnos (no solo con TDAH), al orientar a padres de familia y al complementar la comprensión de mis colegas con sus propios estudiantes con dificultades. Definitivamente recomiendo seguir este curso a todo el que trabaje dentro del área educativa.

Luis Eduardo Amado Velásquez
6ª Promoción, 2012